El punto crítico del conflicto radica en la pretensión de Pino de presentarse a un nuevo período más allá de 2026. Su argumento se basa en una interpretación de la Inspección General de Justicia (IGJ) que habilitaría un mandato adicional por haber asumido durante la pandemia en 2019. Sin embargo, Pereda considera esta movida como una maniobra para impedirle acceder a la presidencia, un cargo que su abuelo, Celedonio Pereda, ocupó en el pasado.
La cercanía con Milei: ¿Ventaja o lastre?
Más allá de lo estatutario, la cercanía de Pino con el Gobierno nacional y su relación con el presidente Javier Milei es un eje central de la tensión. Mientras Pino ha tejido un vínculo directo con el mandatario, Pereda y otros dirigentes del interior critican esta estrategia. La consideran poco efectiva y argumentan que, pese a la buena sintonía, los productores siguen lidiando con precios internacionales bajos, alta presión impositiva, retenciones y costos elevados.
El vicepresidente también cuestiona la política de retenciones temporales impulsada por el Gobierno. Según su análisis, esta medida provocó una liquidación masiva de granos que benefició al Estado con divisas, pero dejó escasos márgenes de ganancia para los productores. Esta contradicción entre la relación de Pino con el poder y la persistencia de las problemáticas del sector profundiza el malestar. Los roces ya se evidenciaron en episodios como la exclusión de los vicepresidentes de una reunión clave con Milei en la propia sede de la Rural.
Perfiles contrastantes y el peso de la Rural
Nicolás Pino, sin tierras propias y dedicado a la producción vacuna en campos alquilados, defiende una postura que él define como pragmática, buscando resultados a través del diálogo con el poder político. En el otro extremo, Marcos Pereda proviene de una familia con profundas raíces en el agro y dirige el Grupo Bermejo, un conglomerado con amplias actividades agropecuarias.
La tensión se desarrolla en un contexto donde la Sociedad Rural, pese a contar con menos de 3.000 socios, ejerce un considerable peso político y económico en un sector que representa alrededor del 25% del Producto Bruto Interno argentino. La próxima asamblea de socios, prevista para definir la extensión del mandato hasta diciembre para coincidir con la presentación de balances, podría convertirse en un nuevo escenario de disputa interna, exacerbando una crisis que ya está a la vista de todos.
La Rural en el foco de atención
El sábado, durante el tradicional desfile en la pista central de Palermo, se espera que Pino y Pereda mantengan una cordialidad pública frente a las autoridades nacionales y los miles de visitantes. No obstante, la interna continúa latente y se proyecta hacia las elecciones de 2026, que podrían redefinir el liderazgo de la entidad. La presencia de Javier Milei y Victoria Villarruel en el palco de la inauguración acentuará la imagen de las diferencias en una de las instituciones más influyentes de Argentina, en un momento donde la institucionalidad del país parece tambalear.
Micucci enfatizó el rol fundamental que el INTI cumple en la vida cotidiana de los ciudadanos, mucho más allá del apoyo a la industria. Es el Instituto de Metrología Nacional, asegurando que las cantidades sean correctas en la carga de combustible o la compra de alimentos, y calibrando instrumentos clave como alcoholímetros y cinemómetros.
Ferreira no ocultó que el motor central de este repunte es la crisis económica en Argentina. «El argentino que tiene dinero no viene a Paraguay. Se va a Brasil, a Miami o a Europa. Pero el que no llega allá, viene acá», sostuvo, dejando en claro el impacto de las políticas económicas actuales. A pesar del crecimiento, se mostró cauto, reconociendo que la situación es cíclica y hoy les toca a ellos la ventaja.
Mirando al futuro, Cavicchioli es optimista gracias a la alianza con Brasil, que aporta «estabilidad, previsibilidad de producto y menores riesgos». No obstante, para un crecimiento sostenido, pidió «reglas claras, menos impuestos distorsivos y una estrategia industrial de largo plazo». La marca ya planea traer modelos como el Tucson híbrido 4×4 y el eléctrico Ioniq 5, aunque este último, por la carga impositiva, superaría los 100.000 dólares. El directivo concluyó que, aunque están «acostumbrados a jugar con las reglas que nos tocan», cuantas más claras sean, «mejor para todos».
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