El resultado de ese seguimiento fue revelado por la licenciada Carla Chini durante la exposición de“Barreras Invisibles: Cómo opera la violencia digital para silenciar a las mujeres en la política”, realizada en la sede de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) en el marco del VII Encuentro de Investigadorxs de la Región Litoral sobre Problemáticas de Género, bajo el eje temático “Desafíos de la educación con perspectiva de género: entre el retroceso de derechos y la digitalización de la vida”.
Según Chini, que se desempeña profesionalmente en la provincia de Misiones, lejos de tratarse de simples discrepancias ideológicas, las plataformas virtuales operan hoy como un moderno mecanismo de censura que busca erosionar la legitimidad de las mujeres y expulsarlas de los espacios de gobernanza y toma de decisiones.
La investigadora plantea que “Romper las barreras invisibles de la política no es solo una cuestión de representación numérica; es una urgencia democrática para que la voz, la gestión y la mirada de las mujeres dejen de ser silenciadas por la hostilidad digital y los mandatos del pasado. Al mismo tiempo no puedo dejar de mencionar ante lo sucedido en Buenos Aires, que la violencia empieza cuando los discursos estigmatizan y deshumanizan a personas LGBTIQ+. El odio no se queda en palabras, tiene consecuencias”.

El informe analizó una muestra total de 4.169 interacciones en redes sociales de cuentas oficiales de medios de comunicación de alcance provincial y nacional en Facebook e Instagram. El relevamiento tomó casos testigo en diferentes arenas políticas: la diputada nacional Myriam Bregman (2.920 mensajes de la redes de medios gráficos y portales de noticias), la diputada provincial misionera Paula Franco (813 mensajes en redes de medios provinciales de TV y portales de noticias) y la dirigente y exfuncionaria Sandra Giménez (436 mensajes en redes de radios provinciales).
Carla Chini es Licenciada en Comunicación Social, Especialista en Docencia Universitaria, Maestranda en Comunicación, Cultura y Educación, e investigadora y analista de opinión pública. Su presentación se inscribe en la agenda de divulgación regional que lleva adelante el Observatorio de la Trama Social de la Universidad de la Integración Sudamericana (UNISUD), espacio de investigación del cual es responsable.
Datos clave del relevamiento
Sociología del agresor: Entre el 59% y el 65% de los ataques provienen de perfiles masculinos, apoyados en la descalificación intelectual, la sexualización explícita y la animalización (con términos como “yegua” o “burra”). En tanto, entre el 32% y el 35% de los agravios fueron emitidos por perfiles de mujeres, focalizados en impugnar méritos profesionales, sospechas de “acomodo” o lazos familiares bajo un techo de cristal retórico.
Patrones por caso: Mientras que en figuras con agenda institucional y jurídica como Franco y Bregman el hostigamiento busca anular su autonomía profesional (asociándolas a vínculos familiares o patologizándolas como “locas”), en el caso de Giménez la violencia viró hacia la agresión corporal y estética mediante burlas deshumanizantes sobre intervenciones físicas y envejecimiento.
Complicidad algorítmica y social: Los comentarios agresivos concentran masivamente reacciones de validación social como “Me gusta” y “Me divierte”, consumiendo el odio hacia las dirigentes como contenido de entretenimiento, mientras que las expresiones de rechazo (“Me enoja”) registraron un 0% absoluto. A su vez, se constató una clara “asimetría de participación”: la hostilidad no florece en las cuentas personales de las funcionarias, sino en los muros de los medios periodísticos donde la toxicidad prolifera sin moderación.

Al advertir sobre el impacto colectivo que este fenómeno acarrea para la vida cívica, Chini remarcó la urgencia de desnaturalizar el acoso en las redes: “Paula, Sandra, Myriam… podemos ser todas. Sin la participación activa, libre de violencia y con igualdad de recursos para las mujeres, la democracia provincial y regional siempre estará incompleta”.

Como corolario la investigadora convocó a desarrollar estrategias de alfabetización democrática y construir redes de resiliencia digital para evitar que el odio termine disciplinando o retirando a las mujeres de la vida pública. Propuso no alimentar a los algoritmos de conflictos, discutiendo en zonas liberadas; Fortalecer espacios propios, aplicando moderación activa en canales de cuentas oficiales; Desplazar el foco, ante ataques personales responder con agendas de gestión, propuestas y trabajo territorial y Registrar y reportar sistemáticamente, documentando y mapeando.
“Debe ser una responsabilidad de todos que el algoritmo y la violencia digital no decidan quién tiene derecho a gobernar. Defender la participación política de las mujeres frente al hostigamiento de las redes sociales es defender el futuro y la pluralidad de nuestra propia democracia”, concluyó Chini.


Nacida como Patronato de Niños hace por lo menos 90 años, con el tiempo fue transformando su prestación y desde hace dos décadas dejó de alojar a niños y niñas judicializadas para convertirse en una residencia convivencial exclusiva de niñas que proceden de familias que están por debajo de la línea de pobreza.


En Argentina, el resultado tuvo un destinatario inevitable: Javier Milei. El presidente había apoyado abiertamente a Flávio Bolsonaro y, tras la primera vuelta, celebró el desempeño del senador con un mensaje en X en el que atacó al “izquierdismo” y festejó lo que entonces parecía el inicio de una nueva era política en Brasil.
El Gobierno terminó informando el motivo del vendaje, pero la imagen ya había hecho su recorrido mundial. Hay algo profundamente humorístico en ver a un mandatario que promete austeridad aparecer en Madrid con un apósito de tamaño industrial, como si hubiera ido a España no a hacer política exterior, sino a ensayar el papel de superviviente de un accidente de tráfico presupuestario.
Ayuso recibió a Milei con “enorme alegría” y le dijo que Madrid “es y siempre será su casa”. Una frase tierna, aunque uno sospecha que, después de verlo llegar con la cara hinchada y el cuello vendado, también le habrá preguntado si quería un té, una aspirina o el número de un buen dermatólogo.

En la Universidad Rey Juan Carlos, cientos de estudiantes lo esperaron con cacerolas, silbatos, banderas y pancartas como “Milei y Ayuso fuera de la universidad”, «Milei das Asco», etcétera. El Presidente ingresó al campus escoltado por varios vehículos con ventanillas polarizadas, como si fuera una estrella de rock que teme que el público le pida autógrafos. O, en este caso, que le pida explicaciones.



Es momento de reaccionar. Lo que ocurre en la digitalidad tiene consecuencias directas, tangibles y devastadoras en la vida real. El dolor de las víctimas, el escarnio público y las secuelas psicológicas no se borran cerrando una aplicación ni apagando un dispositivo. La verdadera ciudadanía digital no consiste en enseñar a usar herramientas tecnológicas, sino en aprender a convivir bajo los mismos principios éticos de respeto, empatía y derechos humanos que exigimos fuera de la red. Legislar es urgente, educar es indispensable, pero asumir el rol adulto en la crianza es el único camino para evitar que la tecnología termine por deshumanizarnos. (Mauricio Barrios)

El punto de partida estructural del clima social auditado por MRVT Consultora se ancla de en la economía cotidiana y en la supervivencia de los hogares posadeños. Al evaluar esta urgencia de manera sistemática a través de nuestra metodología de seguimiento longitudinal, se observa una profundización drástica y acelerada del malestar ciudadano: mientras que en las mediciones de agosto el guarismo de la preocupación económica se ubicaba en el 63%, en septiembre trepó de forma alarmante hasta alcanzar el 71%.