La decisión de Cammesa, la empresa energética estatal, de convalidar precios más altos responde a la creciente dificultad para abastecer de gas al sistema durante los picos de demanda invernal. Los volúmenes contratados previamente bajo el Plan Gas ya no resultan atractivos para los productores, lo que reduce la oferta disponible.
Esto llevó a que, en la última ola polar, no se lograra adquirir gas adicional, provocando cortes a industrias, estaciones de GNC y usuarios residenciales. La urgencia de la medida busca evitar una repetición de estos episodios, especialmente con el descontento social que generarían de cara a los comicios.
Incentivar la oferta local y reducir importaciones costosas
La Secretaría de Energía habilitó esta nueva subasta a través de MEGSA para captar más gas de yacimientos como Vaca Muerta, incentivando a las petroleras a aumentar su oferta. El precio de hasta 7,50 dólares por millón de BTU es un 65% superior a lo que se pagaba antes, y busca reducir la brecha con el GNL importado, que ronda los 13 a 14 dólares. Aunque no equipara los valores de combustibles líquidos, sí apunta a incrementar la disponibilidad de gas nacional y minimizar la necesidad de recurrir a costosos sustitutos importados como el gasoil o el fuel oil.
Hacia un mercado más «realista» y sin interrupciones
Fuentes oficiales citadas por Econojournal señalan que esta medida es parte de una «apertura progresiva del mercado energético» para reconocer costos más «reales». El objetivo final es alinear los incentivos para la inversión y la producción, buscando minimizar la exposición a eventos climáticos que ponen en riesgo la producción y el abastecimiento domiciliario. Con nuevas olas de frío pronosticadas, el Gobierno espera que esta estrategia prevenga futuras restricciones que podrían impactar negativamente en la industria, el comercio y, crucialmente, en la percepción pública ante las inminentes elecciones.

