En un marco donde la gestión del presidente ultraderechista, Javier Milei, ha promovido la desregulación, esta intervención del BCRA actúa como un salvavidas regulatorio para evitar que las tasas de interés profundicen la crisis de deuda de los hogares.
¿Qué son las tarjetas de crédito no bancarias?
A diferencia de las tarjetas emitidas por bancos comerciales (como el Galicia, Santander o Nación), las tarjetas no bancarias son instrumentos de pago otorgados por entidades que no tienen licencia bancaria. Estas suelen incluir:
Empresas de retail: Cadenas de supermercados o tiendas de electrodomésticos que ofrecen su propia tarjeta para financiar compras en sus locales.
Emisoras de tarjetas de compra: Compañías financieras que se dedican exclusivamente a este rubro.
Fintechs: Plataformas digitales que ofrecen crédito rápido a través de plásticos o aplicaciones.
Estas tarjetas son fundamentales para los sectores no bancarizados, pero suelen ser más costosas. Al no ser depósitos del público lo que prestan, sino capital propio o financiamiento externo, estas entidades suelen aplicar tasas mucho más altas que los bancos. Sin un tope como el que acaba de fijar el BCRA, el costo financiero total podría volverse impagable para un consumidor en crisis.
El impacto en el bolsillo en medio de la recesión
La decisión de fijar el tope en 72,56% —basado en el promedio de préstamos personales del sistema financiero de diciembre de 2025— entrará en vigencia en enero de 2026. La medida llega en un momento de fragilidad social, donde el financiamiento con tarjeta ya no se utiliza solo para bienes durables (como un televisor), sino para cubrir necesidades básicas y alimentos.
Al alinear el costo de las tarjetas no bancarias con el de los préstamos personales bancarios, el Central intenta evitar que la brecha de desigualdad financiera se dispare. En la práctica, esto impide que las financieras de consumo apliquen tasas usurarias a quienes, por su perfil de riesgo o falta de recibo de sueldo, no pueden acceder a un crédito bancario tradicional.
Milei, autoproclamado católico, asistió a misas pero delegó en rabinos y pastores el diálogo oficial, como en la inauguración de sesiones legislativas o eventos por el 10 de Tevet. Esta selectividad genera desconfianza: ¿por qué demonizar al «socialismo» eclesiástico mientras se abraza a corrientes protestantes alineadas con su agenda?



Clarín detalla: Una red de influencers libertarios promocionaba Libra como «el dólar del futuro», atrayendo ahorristas desesperados por la inflación kirchnerista. Resultado: estafas masivas, denuncias en la Justicia y un rastro que lleva al olfato presidencial. Milei, que tuiteó en 2021 «¡Las criptos van a cambiar el mundo!», ahora guarda silencio. ¿Motivos? Su hermana Karina, lla «zarina de las sombras», maneja finanzas opacas; y el BCRA, bajo su vigilante mirada, regula criptos con mano blanda. ¿Conflicto de intereses o genialidad anarcocapitalista?
Además, aseguran, el presidente Javier Milei firmó un acuerdo confidencial con el impulsor de $Libra, Hayden Davis.
Proyecto distinto: En febrero de 2025, el presidente argentino Javier Milei promocionó una criptomoneda llamada $LIBRA (en realidad, una memecoin en la red Solana), presentándola erróneamente como un proyecto de inversión para Argentina, lo que causó un aumento masivo de su precio y luego una caída, generando acusaciones de estafa (conocido como el «Cryptogate»).