La pequeña localidad misionera de Colonia Delicia (María Magdalena-Mado) es noticia por las permanentes controversias que genera el poder político y la actitud muchas veces beligerante de la sociedad civil. Este fin de semana se supo que el sueldo del intendente será de 150 mil pesos, como consecuencia de un generoso autoaumento del 34%, a contramano de la crisis que castiga duramente a los más débiles. Para colmo, en un domingo con más de 40 grados de sensación térmica, la población sufrió varios cortes de energía, lo que llevó a un grupo de manifestantes a cortar la Ruta Nacional 12 por numerosos lapsos, entre las 10 y las 20:30.
Paso a paso
El viernes 27/12 se aprobó el Presupuesto 2020 en el Concejo Deliberante, en una sesión extraordinaria en la que se conoció un incremento salarial para el Intendente y el Secretario Tesorero superior al 34%.
Elvio Vera, concejal renovador y opositor a la gestión del jefe comunal Roberto Wern (PAyS), opinó que “en comparación con el presupuesto 2018/2019 los cargos de Secretario Tesorero y el Intendente reciben un aumento salarial que supera el 100%».
Precisó que «el Tesorero cobraba alrededor de $40.000 y ahora pasa a cobrar más de $90.000, con gastos de representación y demás; el Intendente cobraba cerca de $80.000 y en enero pasa a cobrar más de $150.000”.
El concejal Vera dijo que “eso es una locura para un municipio que tiene 6.000 habitantes; son sueldos escandalosos, por lo que la gente está muy indignada”.
Consultado por el diario Primera Edición, Wern reconoció que el salario del cargo de Intendente es de 150 mil pesos.
Wern defiende su Presupuesto con el argumento de que «el intendente anterior cobró alrededor de $ 96 mil y a eso hay que sumar el porcentaje otorgado para todos”.
Wern ya está advertido que la mejora salarial de los políticos genera controversia, y se atajó deslizando que «esto no quiere decir que se va a ejecutar. Desde Posadas (¿?) nos recomiendan que se derogue la ordenanza, pero eso significa que los empleados volverán a tener un básico de $ 2 mil como era antes”, dejando en claro que no piensa ajustar para arriba y que el impacto irá al estrato inferior.
Ocurre que el pequeño presupuesto de Delicia tendrá otro fuerte impacto con los haberes de los cargos jerárquicos: quienes ganaban unos $ 20.000 ahora percibirán más de $ 40.000.
El concejal Vera comentó que “tuvimos una sesión extraordinaria donde se nos explicó a muy grandes rasgos y no nos dieron la posibilidad de estudiar a fondo el Presupuesto 2020. Nos pidieron que acompañemos para brindar gobernabilidad y aprobamos. Pero recién después vimos las copias detalladas del presupuesto, donde había cosas que el Tesorero no explicó”.
Mientras para los cargos políticos se resuelven las cosas de esa manera, los empleados municipales aún no cobraron el aguinaldo y reclaman un bono de fin de año.
Las cosas no parecen ser fáciles para la gestión que comenzó el 10 de diciembre y que arrancó complicada: el intendente Roberto Carlos Wern fue concejal hasta junio y 10 días después de ser electo fue desplazado de la presidencia del Concejo y destituido. La destitución (entre gallos y medianoche) parece que no incluía inhibición alguna para ejercer cargos públicos, por lo que además de haber sido un verdadero mamarracho institucional más se asemejó a una zancadilla de pícaros que se vengaron por algunas actitudes soberbias de quien ganó las elecciones.
Y sin luz
Alrededor de 20.30 del último domingo de la década los vecinos de Colonia Delicia levantaron el corte de la Ruta Nacional 12, que sostuvieron desde las 10 con la modalidad de liberar el tránsito por 10 minutos cada hora, lo que generó molestias a quienes obviamente no tenían nada que ver con la caldeada situación pueblerina.
Es que no solamente faltó energía para mover ventiladores, sino que provocó escasez de agua potable al interrumpirse el bombeo.











Con la simple mayoría en el Concejo Deliberante obereño, aprobaron una actualización en la tarifa del boleto del transporte público. El boleto único pasará a valer $ 33,00 pesos sin tarjeta y 28,60 con tarjeta,
Cuando el ex presidente Mauricio Macri asumió el cargo, su equipo económico admitió abiertamente que, si bien habían heredado muchos problemas, comenzaron con una gran ventaja: un bajo nivel de deuda. Apostaron por un conjunto de políticas: hacer, por ejemplo, recortes prematuros e innecesariamente grandes en los impuestos a la exportación, pagar deudas antiguas y en mora a los llamados fondos buitre con retornos excesivamente altos y asumir nuevos intereses a largo plazo. , deuda denominada en dólares, todo con la esperanza de que las señales favorables para el mercado conduzcan a una oleada de inversión extranjera que estimule el crecimiento. Incluso en ese momento pensé que era una apuesta insensata.
El resto es historia. No funcionó, y a medida que las cosas iban de mal en peor, Macri agravó los errores. Más préstamos, incluido un programa de $ 57 mil millones con el Fondo Monetario Internacional. Austeridad. Esfuerzos de esterilización equivocados para prevenir la inflación, lo que generó un sobreendeudamiento. El peor de todos los mundos posibles estaba pronto a la mano: más inflación (alcanzando casi el 60% en el año en curso), mayor desempleo ( ya a doble dígito y en aumento) y la reimposición de los controles de cambio, cuya eliminación Macri había aclamado desde el comienzo de su administración como la piedra angular de su política económica.
Como resultado, Fernández hereda una situación económica mucho peor que la que enfrentó Macri: mayor inflación, mayor desempleo y ahora, una deuda más allá de la capacidad de servicio de Argentina. Duplicar una política fallida no funcionará; ni volverá a lo que lo precedió. Es por eso que es tan importante que Fernández haya designado un economista brillante y conocedor que combine la energía juvenil con una sabiduría mucho más allá de sus 37 años.
Dado el desastre que Macri le ha entregado a Fernández, no hay balas mágicas. Es más fácil decir qué no hacer. Como lo expresó Fernández, uno no resuelve un problema de deuda excesiva asumiendo más deuda. Tampoco se resuelve un problema de recesión y desempleo imponiendo más austeridad, que en cada recesión siempre conduce a una mayor contracción económica. La realidad es que no habrá flujos sustanciales del sector privado en el futuro inmediato, sin importar qué políticas promulgue el gobierno.
Pero Argentina debe administrar sus recursos limitados, dedicándolos a reactivar la economía. Se espera que los bancos multilaterales de desarrollo proporcionen préstamos anticíclicos para proyectos de inversión que estimulen el crecimiento y el alivio de la pobreza (bajo Macri, la pobreza ha vuelto a crecer enormemente, a más del 35% de la población). Hay un enorme potencial. El turismo, por ejemplo, se disparó después de la última devaluación importante. Argentina tiene universidades de primer nivel y un gran número de personas emprendedoras altamente educadas.
Sin embargo, los tenedores de bonos no necesariamente pensarán en la gente de Argentina o en el potencial a largo plazo del país. Muchos de ellos pensarán solo en las ganancias a corto plazo de presionar a Argentina hacia una mayor austeridad. Volverán a contar una historia sobre un país despilfarrador que vivió más allá de sus posibilidades una vez más, a pesar de que alentaron a Macri en sus políticas erróneas y le dieron el dinero que llevó a Argentina a su actual crisis de deuda. Presumiblemente, sabían que había un riesgo: por eso exigieron y recibieron tasas de interés tan altas. Algunos pueden ser más reflexivos y comprender que restaurar la capacidad de servicio de la deuda de Argentina depende de la recuperación económica.
En los últimos meses, muchos otros países de la región han enfrentado inestabilidad política y crisis económica. A nadie le interesa que se agregue Argentina a esa lista. Deberíamos celebrar la transferencia ordenada del poder y el compromiso de todas las partes para mantener y defender la democracia. También debemos celebrar la visión compartida de que cualquier programa económico efectivo debe involucrar no solo sacrificio compartido sino también prosperidad compartida cuando se logran los frutos de ese programa.
Fernández, con Guzmán, parece estar formulando un programa de moderación, evitando los extremos del pasado. A diferencia de la agenda de Macri, el programa Fernández no se basa en grandes apuestas y en ilusiones. Se basa en las duras realidades de la situación que ha heredado. Representa la mejor oportunidad de Argentina para lograr la restauración gradual del crecimiento. Obviamente, mientras más asistencia pueda brindar la comunidad internacional, más rápida y robusta será la recuperación.
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La visión de Martín Guzmán (abril de 2019): El problema en la Economía Argentina