En la realidad de la SADEM (Sociedad Argentina de Escritores filial Misiones) el guión parece haberlo escrito un aprendiz de Kafka bajo los efectos de un mate demasiado cargado.
En marzo de 2026, la entidad que nuclea a los escritores misioneros eligió autoridades. Hubo asamblea, hubo votación, hubo presidente electo (Johnny Ortega Rojas) y, aparentemente, hubo fiesta. O al menos eso creyeron los socios hasta que la Dirección de Personas Jurídicas de la provincia, con la frialdad de un corrector de estilo implacable, declaró todo “irregular e ineficaz a efectos administrativos”. Traducción: Da validez parcial a lo actuado: la CD electa (que debe ser revalidada si logra los votos el sábado 12) y nada más.
El motivo, como se puede leer en ese documento, fue la falta de balances aprobados y el incumplimiento del estatuto. En criollo: faltan balances. La contabilidad, ese género literario que nadie lee pero todos deben firmar, quedó en suspenso. Y sin balances, la asamblea electoral se convirtió en una obra de teatro famélica: linda, pero incompleta.
El regreso de los que nunca se fueron
Ahora, el 12 de septiembre, la SADEM vuelve a elecciones. Y aquí la trama se engrosa como novela por entregas. Porque si en marzo había dos listas enfrentadas, ahora hay cuatro. A las dos originales se suman otras dos encabezadas por anteriores presidentas, cuyas gestiones, curiosamente, también fueron objetadas por la misma Dirección de Personería Jurídica que obliga a convocar a nueva asamblea.
Es como si en una película de suspenso los detectives que investigaban el crimen resultaran ser los mismos que lo cometieron, y ahora vuelven a la escena para “ordenar” la investigación. El resultado es un galimatías institucional, donde las mismas personas que deberían garantizar la transparencia aparecen como protagonistas de la opacidad que motivó la anulación.
Laura Montenegro, Belén Silva, Numy Silva y Johnny Ortega Rojas (el presidente en ejercicio cuya gestión parece abreviada administrativamente) encabezan las cuatro listas. Cada una con su propuesta, su equipo, su promesa de “renovación” y “transparencia”. Todos, por supuesto, con la mejor intención de servir a las letras misioneras. Pero la pregunta que flota en el aire, como ese personaje secundario que nadie menciona pero todos ven, es: ¿Cómo se renueva una institución cuando algunos renovadores son los mismos que la llevaron al borde del colapso?
Estatuto de 1986: La reliquia que nadie lee
El estatuto de la SADEM, vigente desde 1986, es esa pieza de museo que todos respetan pero nadie abre. Laura Montenegro lo dice en su plataforma: hay que actualizarlo. Y tiene razón. Porque un estatuto de hace 40 años en una entidad cultural es como usar Windows 95 para editar un podcast: técnicamente funciona, pero nadie debería tener que hacerlo.
La lista de Montenegro promete “transparencia administrativa”, “federalización”, “transformación digital” y hasta un “banco de oportunidades”. Suena bien. Suena a folleto de campaña. Suena a todo lo que debería ser una institución cultural en 2026. Pero la pregunta incómoda persiste: ¿Quién garantiza que estas promesas no se queden en el tintero, como tantos balances pendientes?
Escritores en conflicto: Cuando la ficción supera a la realidad
Lo más irónico de todo esto es que la SADEM está integrada por escritores. Personas que, por oficio, deberían dominar el arte de construir mundos coherentes, de darle sentido al caos, de cerrar tramas con elegancia. Pero en este caso, la realidad los superó. Y lo que debería ser un proceso electoral transparente y ordenado se convirtió en un thriller institucional donde nadie entiende quién es el bueno, quién es el malo y, sobre todo, quién va a pagar el costo político (y económico) de este desorden.
Los egos, como siempre en estas historias, están en primer plano. La batalla por el control de la entidad se parece más a una pelea de personajes de novela realista que a un proceso democrático. Y mientras tanto, el patrimonio institucional sigue en el limbo, los balances sin aprobar y los socios mirando desde la platea, como lectores que esperan el final de un libro que nadie termina de escribir.
Epílogo (provisorio)
El 12 de septiembre, la Biblioteca Popular de Posadas será el escenario de este nuevo capítulo. Cuatro listas, una institución en crisis, y una pregunta que nadie quiere responder en voz alta: ¿Vale la pena renovar autoridades si el sistema que las elige está viciado desde la base?
Johnny Ortega Rojas, presidente de la CD electa el 26 de marzo de este año, cree que sí vale la pena y que esto se resuelve con la Asamblea del 12 de septiembre en la Biblioteca Popular porque toda la documentación requerida está en orden y su lista cuenta con las adhesiones necesarias para dar continuidad al proyecto iniciado en marzo, aunque no deja de sospechar que este tropiezo institucional fue provocado por alguien que no es capaz de aceptar el resultado de una elección absolutamente transparente.
Mientras tanto, los escritores misioneros siguen escribiendo. Ficción, ensayo, poesía, crónica. Mundos posibles, realidades alternativas. Pero la SADEM, esa institución que debería ser el hogar de las letras provinciales, parece atrapada en un guión que nadie se anima a reescribir. Y mientras los egos chocan y los balances se acumulan como páginas en blanco, la pregunta queda flotando: ¿Quién va a tener el coraje de cerrar esta trama antes de que se convierta en una saga interminable?

Johnny Ortega Rojas, flanqueado por las ex presidentas Belén Silva (izquierda) y Numy Silva en marzo de este año. Ambas competirán encabezando sus respectivas listas este sábado 12 en la puja que nuevamente contará con la participación de las listas de Ortega Rojas y Laura Montenegro.
Porque en la ficción, los finales felices existen. En la realidad institucional, a veces basta con un balance aprobado a tiempo.
¿Qué pasó en marzo?
El jueves 26, la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), Filial Misiones, se reunió en Asamblea para la elección de la nueva Comisión Directiva 2026 – 2027.
El encuentro fue en la Sala Sygmunt Kowalski del Centro Cultural Vicente Cidade, donde escritores y socios de toda la provincia se dieron cita para participar de un proceso electoral marcado por la transparencia y el compromiso con las letras misioneras, se informaba en la cuenta de Instagram de SADEM.
La Comisión saliente, presidida por la escritora Numy Silva hizo entrega de la documentación pertinente dejando a la nueva gestión una SADEM saneada y en regla.
En el acto se dio lectura y aprobación de Memorias e Inventario de Activos a cargo de la Presidenta de la Asamblea Belén Silva, para luego dar lugar a la presentación de las dos propuestas:
Lista 1: «Unidos por la Palabra», encabezada por Johnny Ortega Rojas.
Lista 2: «Tu voz escribe Misiones», encabezada por Laura Montenegro.
Tras el escrutinio de los votos, resultó ganadora la Lista 1, consagrando al escritor Johnny Ortega Rojas como el nuevo Presidente de la entidad.
Ortega Rojas destacó entonces el trabajo realizado por la CD saliente y el espíritu de unidad que debe primar en la institución: «Hoy las elecciones quedaron atrás y las listas se terminan. Desde mañana ‘Unidos por la Palabra’ deja de ser el nombre de una agrupación para convertirse en la forma de gestionar nuestra querida SADEM», puntualizó el aún hoy presidente.
De cara a la nueva gestión, reafirmó su compromiso de construir una institución de puertas abiertas, horizontal e inclusiva, con el firme objetivo de llevar la literatura a las escuelas, fortalecer los vínculos con las universidades y potenciar la visibilidad de los autores locales en toda la región.

La comisión que preside Ortega Rojas (tercera persona desde la izquierda) se integra además con las Secretarias: Andrea Reyes y Elsa Barberán; Tesorera Mónica Ríos Frick.Vocales: Mariela Stumpfs, Miguel Azarmendia y Sonia Coutto. Vocales Suplentes: María Schulz, Leonor Khun y Claudia Flieger. Revisor de Cuentas Roberto Acosta y Revisor de Cuentas Suplente Fabián Doretto.