El temporal afectó a los productores hortícolas misioneros de dos maneras: destruyó cultivos a campo abierto y dañó las estructuras que permiten producir bajo cubierta. El impacto fue mayor en las zonas Centro y Sur, mientras que desde Eldorado hacia el Norte los daños fueron, en general, menores.

El granizo fue el principal factor destructivo. Golpeó hojas, plantines y verduras recién trasplantadas, especialmente lechuga, acelga y otros cultivos de hoja. En algunos casos, las plantas quedaron machucadas o directamente inutilizadas para la venta. La intensidad de la precipitación también provocó pérdidas totales en sistemas hidropónicos, donde el viento arrancó parte de las coberturas y dejó los cultivos expuestos al granizo.
Los invernaderos sufrieron voladuras y roturas de plásticos, además de daños en medias sombras, postes y estructuras. Esto agrava el problema: las plantas que lograron sobrevivir quedan expuestas a nuevas lluvias y pueden pudrirse por el exceso de humedad. En Gobernador Roca, una de las zonas hortícolas más importantes de la provincia, el temporal también provocó caída de postes eléctricos, caminos bloqueados y daños en viviendas de las familias productoras.
Desde el sector estimaron que la producción de verduras de hoja podría disminuir alrededor de un 30%. La recuperación no sería inmediata: se calcula que el abastecimiento de lechuga, acelga y otros verdeos estará resentido durante unas cuatro semanas. Los cultivos que recién comienzan su ciclo podrían recuperarse hasta la cosecha, pero la oferta inmediata será menor y parte de la mercadería llegará a las ferias con menor calidad, golpeada por el granizo.
El daño no se limita a la chacra. Para muchas familias, la huerta es el ingreso cotidiano: lo que se cosecha hoy se vende en la feria y permite comprar alimentos, pagar el combustible o sostener la siguiente siembra. Cuando se destruye un invernadero, no se pierde solamente una estructura de plástico; también desaparecen semanas de trabajo, plantines, semillas y la posibilidad de garantizar ingresos durante el mes siguiente.
En San Pedro, el fenómeno tuvo consecuencias especialmente severas en las colonias Siete Estrellas, Colonia Liso, Plan Piloto, Santa Rita y San Jorge. Allí, además de las hortalizas, fueron afectados yerbales, tabacales, galpones e invernáculos. Algunas familias describieron pérdidas prácticamente totales, lo que las obliga a comenzar nuevamente después de meses de trabajo.
Mientras se reparan las coberturas y se intenta recuperar lo que quedó en pie, los productores advierten que el impacto podría sentirse en las ferias francas durante las próximas semanas: menos verduras de hoja, menor variedad y una calidad irregular. Aun así, el sector anticipó que procurará sostener los precios para no trasladar todo el golpe a los consumidores, en un contexto de bolsillos ya debilitados.

La emergencia deja planteada una necesidad concreta: asistencia rápida para reponer plásticos, chapas, plantines y materiales de cultivo. Sin esos elementos, la recuperación productiva puede demorarse mucho más que la tormenta y poner en riesgo la economía de numerosas familias hortícolas misioneras.