Manrique, en declaraciones al programa «Sin corbata» (Splendid AM 990), fue categórico: «Tendrá que salir por ley y en el Congreso no todo el mundo estará dispuesto a cambiarle la vida a los trabajadores más allá de lo que hoy puedan pretender los empresarios». Sus dichos ponen un freno a las expectativas del gobierno en torno a un consenso para esta reforma.
Proyectos sin creación de empleo: la crítica sindical
El sindicalista apuntó directamente a la agenda del Gobierno, acusándolo de buscar «imponer agendas» sin considerar que en el Congreso «ya hay muchos proyectos de ley de reforma laboral, de los cuales ninguno habla de creación de empleo, ni de promoción industrial, ni mucho menos».
Para Manrique, es fundamental que «el empresariado argentino tiene que entender que su rentabilidad no puede ser a costilla de los trabajadores, que son los que realmente traccionan y amasan esa rentabilidad que ellos tienen». Dejó en claro que, si el Estado «se ausenta o no les da respuestas» en temas impositivos, cambiarios o de importaciones, los empresarios «no pueden suplir eso pidiéndole a los laburantes que hagamos más sacrificio de lo que ya estamos haciendo».
Un modelo «financiero» que excluye a la mayoría
El dirigente de SMATA fue más allá en su análisis económico, aseverando que la situación de Argentina «no va a cerrar nunca con este modelo económico». Su crítica más contundente es que «el presidente no habla de industrializar a la nación», porque «tiene en la cabeza un país financiero». En este esquema, Manrique sentenció que «más de 70% de la población queda afuera» del sistema, lo que hace inviable cualquier propuesta de reforma laboral que no atienda las necesidades de la mayoría.
Las palabras de Manrique no solo reflejan la postura del sector sindical ante la inminente reforma laboral, sino que también anticipan un fuerte debate en el Congreso y un posible enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y las centrales obreras.
Micucci enfatizó el rol fundamental que el INTI cumple en la vida cotidiana de los ciudadanos, mucho más allá del apoyo a la industria. Es el Instituto de Metrología Nacional, asegurando que las cantidades sean correctas en la carga de combustible o la compra de alimentos, y calibrando instrumentos clave como alcoholímetros y cinemómetros.
Ferreira no ocultó que el motor central de este repunte es la crisis económica en Argentina. «El argentino que tiene dinero no viene a Paraguay. Se va a Brasil, a Miami o a Europa. Pero el que no llega allá, viene acá», sostuvo, dejando en claro el impacto de las políticas económicas actuales. A pesar del crecimiento, se mostró cauto, reconociendo que la situación es cíclica y hoy les toca a ellos la ventaja.
Mirando al futuro, Cavicchioli es optimista gracias a la alianza con Brasil, que aporta «estabilidad, previsibilidad de producto y menores riesgos». No obstante, para un crecimiento sostenido, pidió «reglas claras, menos impuestos distorsivos y una estrategia industrial de largo plazo». La marca ya planea traer modelos como el Tucson híbrido 4×4 y el eléctrico Ioniq 5, aunque este último, por la carga impositiva, superaría los 100.000 dólares. El directivo concluyó que, aunque están «acostumbrados a jugar con las reglas que nos tocan», cuantas más claras sean, «mejor para todos».
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