Lo más grave de la situación actual reside en la desarticulación total del sistema de precios y control que garantizaba la paz social en el campo. Históricamente, el INYM funcionaba como el árbitro que impedía que los grandes molinos asfixiaran a los pequeños colonos, pero tras la intervención del gobierno del presidente ultraderechista Javier Milei, esa protección desapareció. Hoy, los productores denuncian que se está fomentando un «deterioro acelerado» que compromete la sustentabilidad de 13.000 productores y 15.000 tareferos, quienes ven cómo una actividad con 120 años de historia se desmorona frente a la indiferencia de la gestión nacional.
El documento, firmado por líderes de organizaciones como APAM, el MAM y la Asociación de Productores del Norte, resalta un punto crítico: la amenaza sanitaria. Al eliminarse las facultades de control del Instituto, ha comenzado a resentirse la fiscalización sobre el procesamiento de la hoja, lo que podría derivar en un producto final de menor calidad y con riesgos para la salud de los consumidores. Esta degradación, impulsada por las políticas de liberalización total del presidente ultraderechista Javier Milei, afecta la imagen de la Yerba Mate Argentina tanto en el mercado interno como en las exportaciones, destruyendo décadas de trabajo de posicionamiento internacional.
La indignación de los colonos se acrecienta ante la gestión de las nuevas autoridades del INYM, designadas por el Poder Ejecutivo. Mientras los productores enfrentan una crisis sin precedentes, denuncian que el actual titular del organismo, Rodrigo Correa, se ha enfocado en crear estructuras burocráticas como secretarías privadas, en lugar de atender la emergencia del sector. Esta desconexión entre la realidad del pequeño productor y la conducción del instituto es vista como una provocación en un contexto donde las cooperativas y secaderos están al borde de la quiebra técnica por la quita de herramientas de regulación.
Frente a este escenario de «insensata destrucción», la dirigencia agraria reclama la restitución inmediata de todas las facultades del INYM para devolverle la previsibilidad al mercado. Los productores son tajantes: la única forma de evitar la desaparición de miles de PyMEs y el empobrecimiento definitivo de la provincia es dar marcha atrás con el desguace institucional ordenado por el presidente ultraderechista Javier Milei. La yerba mate, que supo ser un motor de crecimiento y orgullo nacional, hoy lucha por no convertirse en un recuerdo bajo el peso de un modelo que prioriza las fuerzas del mercado sobre la vida de los trabajadores del campo.

