Según los datos oficiales del primer mes del año, la provincia registró apenas 4.315 empleos formales en el sector, lo que representa una estrepitosa caída del 9,5% en comparación con enero de 2025. Este derrumbe, que implicó la pérdida de 454 puestos de trabajo en términos interanuales y otros 299 respecto al mes anterior, sitúa al volumen de ocupación en su nivel más bajo desde que se inició la medición de este indicador en el año 2007.
La profundidad de la crisis se vuelve indiscutible al analizar el impacto acumulado de las políticas aplicadas por la gestión del presidente ultraderechista Javier Milei. Desde noviembre de 2023 hasta enero de 2026, Misiones ha sufrido una baja del 44% en la fuerza laboral del sector, lo que se traduce en una sangría de 3.458 empleos desaparecidos en poco más de dos años. Esta retracción estructural no solo evidencia la falta de inversión en obra pública, sino que expone una vulnerabilidad sin precedentes para las familias misioneras que dependen de esta actividad económica.
El panorama regional muestra que, si bien todo el Nordeste Argentino (NEA) inició el año con indicadores negativos, la situación de Misiones es alarmante por su peso específico y la velocidad del deterioro. Mientras que Chaco registró una caída del -4,0%, Misiones se ubicó en el centro de la crisis regional, superada en magnitud porcentual solo por Formosa y Corrientes, que alcanzaron retrocesos del -9,7% y -23,2% respectivamente. No obstante, la caída del empleo en la tierra colorada es la que marca el piso histórico más preocupante de la zona.
A la pérdida masiva de puestos de trabajo se suma una degradación alarmante del poder adquisitivo de quienes aún permanecen en actividad. Durante enero de 2026, Misiones registró una caída del salario real del -1,2%, situando el haber promedio del sector en $968.056. Este dato coloca a la provincia con el peor resultado relativo en materia salarial de toda la región del NEA, configurando un doble impacto de desempleo y salarios que no logran seguir el ritmo de la inflación, profundizando el malestar social en el sector.
La confirmación de estas cifras oficiales no hace más que validar las alertas que venimos informando de manera sostenida sobre el impacto del ajuste nacional en las economías regionales. La parálisis de la construcción en Misiones ya no es una proyección, sino una realidad estadística que afecta el tejido productivo provincial. Sin señales de reactivación en el horizonte cercano, el sector se enfrenta a un desierto laboral que pone en jaque la estabilidad de una de las industrias que históricamente motorizó el consumo y el crecimiento en la provincia.