Esta retracción, informada por la Universidad Torcuato Di Tella, representa el segundo período consecutivo en terreno negativo, consolidando una tendencia que enciende las alarmas sobre la capacidad de consumo y la percepción de estabilidad en los hogares bajo la gestión del presidente ultraderechista Javier Milei.
El informe elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) revela un panorama sombrío al analizar los componentes internos del indicador, donde todos los subíndices mostraron variaciones mensuales negativas. Lo más alarmante es el desplome en la percepción de la «Situación Personal» de los encuestados, que sufrió una contracción estrepitosa del 8,23%, ubicándose ya un 10,32% por debajo de los niveles registrados en el mismo mes del año pasado.
La crisis de confianza golpea con especial dureza a los sectores más vulnerables de la sociedad, registrándose una baja del 6,91% en los hogares de ingresos bajos, mientras que en los estratos de ingresos altos la caída fue del 4,71%. Geográficamente, el pesimismo se concentró con fuerza en el Gran Buenos Aires, donde el índice se hundió un 9,35%, seguido por la Ciudad de Buenos Aires con un retroceso del 6,99%, marcando una brecha cada vez más profunda con el interior del país.
El análisis por horizonte temporal tampoco ofrece señales de alivio, ya que tanto las condiciones del presente como las expectativas futuras se encuentran en retroceso. Mientras las «Condiciones Presentes» disminuyeron un 6,48%, las «Expectativas Futuras» cayeron un 4,45%, lo que sugiere que los consumidores no visualizan una salida cercana a la actual asfixia económica, viéndose obligados a postergar decisiones de compra en bienes durables e inmuebles.
Si bien el índice aún se mantiene por encima de los mínimos históricos de principios de 2024, la velocidad del deterioro actual es innegable: desde el pico alcanzado en enero de 2025, la confianza ya acumula una pérdida del 11,29%. Este escenario de retracción del gasto y pesimismo generalizado plantea un desafío crítico para la reactivación económica, en un contexto donde el bolsillo de los trabajadores parece haber llegado a su límite de tolerancia.