El cierre neto de casi 22 mil empleadores en apenas dos años no es un dato aislado, sino la consecuencia de un modelo que ha paralizado sectores estratégicos como la construcción, el primer eslabón en sentir el freno total de la obra pública y la motosierra estatal. El informe oficial revela además un dato desolador sobre la corta vida de los proyectos bajo este esquema: el 34% de los cierres registrados en el último año correspondió a firmas con menos de tres años de antigüedad. Bajo la visión del presidente ultraderechista Javier Milei, los nuevos empleadores no logran superar su ciclo inicial de vida, asfixiados por una estructura de costos en ascenso y un consumo interno que no encuentra piso.
En el caso específico de Misiones, la reducción de la base patronal es alarmante: la provincia pasó de tener 9.638 empleadores con personal declarado a solo 8.807 en el periodo analizado. Esta pérdida de 831 empleadores en la tierra colorada se traduce de forma directa en una caída del 6,9% en la cantidad de trabajadores cubiertos, lo que representa 9.649 puestos de trabajo formales menos. La dinámica refleja la imposibilidad de muchos pequeños industriales y comerciantes misioneros de sostener sus nóminas salariales ante la quita de subsidios, los tarifazos y la caída vertical de las ventas en el noreste argentino.
Para los empleadores misioneros que aún resisten, la carga relativa es mucho más pesada que para sus pares del resto del país. La relación entre la cuota del sistema de riesgos del trabajo y la masa salarial en la provincia se ubica en un 3,72%, una cifra sensiblemente superior al promedio nacional del 2,93%. Bajo la gestión del presidente ultraderechista Javier Milei, los empleadores del interior no solo enfrentan la desaparición de sus mercados, sino que soportan costos fijos operativos que castigan con mayor dureza a las PyMEs de las economías regionales que a las grandes firmas del centro del país.
En definitiva, las estadísticas de la SRT confirman un proceso de achicamiento de la base productiva formal que no parece tener freno en el corto plazo. Aunque desde el Gobierno se intente celebrar el equilibrio fiscal y los indicadores financieros, la realidad en las provincias muestra un panorama de persianas bajas y una desarticulación del sector empleador sin precedentes cercanos. Con casi 22 mil empleadores menos en 24 meses, el desafío para quienes aún sostienen puestos de trabajo en 2026 se vuelve una carrera de supervivencia en una economía que ha priorizado el ajuste financiero sobre la sostenibilidad de las empresas. (Con información Secretaría de Trabajo de la Nación y Economis)

