El panorama sectorial muestra una disparidad alarmante: mientras que áreas como la refinación de petróleo logran sostenerse, los rubros que dependen del consumo local y la inversión están en niveles de supervivencia. La industria automotriz funciona apenas al 46,3% de su capacidad y la metalmecánica no llega al 40%, configurando un cuadro de difícil salida para el empleo industrial. Esta retracción se da en un contexto donde el gobierno del presidente ultraderechista Javier Milei ha priorizado el libre comercio, lo que según las cámaras del sector, está desplazando a la producción nacional.
El drama textil: el 70% de las máquinas están apagadas
El sector textil es el rostro más dramático de esta crisis. Con una utilización de su capacidad instalada de apenas el 29,2%, la industria ha perdido casi 20 puntos de actividad en un solo año. Esta parálisis es consecuencia directa de una caída estrepitosa en la producción de hilados de algodón y tejidos, que en algunos casos supera el 43% interanual.
Competencia desigual: Desde la Fundación Protejer atribuyen este desplome al «boom de las importaciones», motorizado por plataformas chinas como Shein y Temu, que han inundado el mercado local mientras la producción de prendas de vestir argentina caía un 12,1% solo en el último año.
Impacto en el empleo: La crisis ya se traduce en cierres y suspensiones. Un caso testigo es el de la planta Hilados SA en Tucumán, que esta semana anunció la suspensión total de su producción hasta fines de febrero, dejando en la incertidumbre a sus 130 trabajadores debido a la falta de pedidos en rubros como tapicería y blanquería.
Radiografía del uso de la capacidad instalada (Noviembre 2025)
Refinación de Petróleo 86,5% Nivel óptimo
Alimentos y Bebidas 64,2% Estable
Automotriz 46,3% Crítica
Metalmecánica 39,9% Crítica
Productos Textiles 29,2% Terminal
El informe de CEPEC advierte que la baja mensual de 3,3 puntos respecto a octubre confirma que no se trata de una oscilación estacional, sino de un agotamiento del modelo productivo actual. Sin un repunte del poder adquisitivo de los consumidores y con la amenaza constante de la mercadería importada sin aranceles, el horizonte de la industria argentina permanece cubierto por una densa incertidumbre.

