Una usuaria de X, que se identifica como Mar Mounier, traduce al español un posteo en iglés de un usuario de la misma red, identificado como Eli Afriat, que es reposteado de manera entusiasta por el presidente argentino ultraderechista Javier Milei: «Si pudiera retroceder en el tiempo, viajaría a Palestina hace 2025 años y evitaría que Cristo naciera, porque él es el origen del COMUNISMO y de todos los males de la tierra».

A partir de allí, Mar Mounier se dirige a Milei, en los siguientes términos.
Oiga, @JMilei
¿Ud. está bien de la cabeza? ¿Qué le pasa? Su nivel de estulticia solo es superado por su analfabetismo histórico. Al culpar a Nuestro Señor Jesucristo del comunismo, comete la aberración de culpar al Sol por las sombras que proyecta la inmundicia. Hágase un favor y pídale a sus corifeos que lo ilustren. El comunismo no es hijo del Evangelio: es la metástasis final del materialismo ateo y del tronco podrido de la Ilustración, sí, ese mismo infecto veneno que Ud. abraza en su delirio «libertario».
Al repostear que hubiera impedido el Nacimiento del Verbo Ud. se confiesa públicamente como un Herodes de pacotilla, un lacayo del Estado Profundo que odia a Nuestro Señor Jesucristo porque Su Realeza es el único límite absoluto a la soberbia de quienes le comandan. Y es que esa malsana obsesión por borrar al Redentor del mapa nace de un terror servil: el cristianismo CATÓLICO es lo único que impide que el mundo sea un mercado de esclavos donde todo, hasta el alma, tenga un precio. Saben que sin el Verbum Caro Factum Est, el ser humano no es más que ganado contable para fórmulas económicas y para imponer la esclavitud que el sistema busca atrapar a este mundo.
Luego, afirmar que Nuestro Señor Jesucristo es el «origen del mal» es una inversión satánica de la realidad y muy propio de las excrecencias morales de la casta que ha buscado borrarlo de la historia por 2.000 años. Si no lo sabe, el comunismo es, de hecho, el castigo y consecuencia por haber destronado a la Cruz del Altar para adorar el becerro de oro del mercado. Es más, el comunismo es el hijo legítimo del liberalismo que Ud. profesa y esa mancha no la borrará ni volviendo a nacer.
Es natural que los sirvientes del sistema TEMAN al Reinado Social de Jesucristo, porque ante Él, TODA raza de víboras es aplastada. Su pequeñez jamás podrá borrar que Nuestro Señor Jesucristo es el Rey de Reyes. Con su repost solo demuestra ser buen pupilo del primer infecto que gritó «Non Serviam» a Dios. Pero recuerde: la soberbia, como bien decía Santo Tomás de Aquino, es una patología del intelecto: TODO ARROGANTE ES UN ESTÚPIDO pues como Lucifer, comete la estupidez por excelencia: siendo la criatura más inteligente, cometió el error de cálculo más burdo de la historia universal al intentar igualarse a su Causa. Y con esto acabo: la mayor derrota de Satanás fue la muerte en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
No necesito advertirle sobre el infierno: Ud. ya habita en él, encadenado a la soberbia de creer que su pequeña ilusión de poder puede igualarse siquiera a un destello de luz del LOGOS.
Sobre la autora Mar Mounier
@elhigadodmarita es una católica tradicionalista adepta al usus antiquior (*) del rito romano, con un máster en ciencias políticas y teoría organizacional, que se especializa en teología política, metapolítica y geopolítica desde una perspectiva internacionalista. Sus publicaciones destacan por críticas vehemente a posturas políticas consideradas contrarias a la fe, como las de Javier Milei, y por denuncias de injusticias globales como el genocidio en Gaza, siempre ancladas en la defensa del reinado social de Cristo. Con más de 173.000 seguidores, su perfil atrae a quienes buscan análisis profundos y combativos sobre el orden cristiano en el mundo contemporáneo.
(*) El usus antiquior (en latín, «uso más antiguo») es el término empleado oficialmente por el papa Benedicto XVI para referirse a la forma tradicional o antigua del rito romano de la Misa católica, también conocida como Misa Tridentina, Forma Extraordinaria del Rito Romano, Misa Tradicional Latina o Vetus Ordo.Se trata de la liturgia codificada principalmente en el Misal Romano promulgado por san Pío V tras el Concilio de Trento (1570), con revisiones posteriores hasta la edición típica de 1962 bajo san Juan XXIII. Esta forma de la Misa se celebraba casi exclusivamente en latín, con el sacerdote orientado ad orientem (hacia el oriente o el altar), un canon silencioso en gran parte, énfasis en el carácter sacrificial y una estructura rica en oraciones, gestos y rúbricas que reflejan siglos de desarrollo orgánico de la liturgia romana.
En 2007, Benedicto XVI promulgó el motu proprio Summorum Pontificum, declarando que el Misal de 1962 nunca había sido abrogado jurídicamente y que constituía la «forma extraordinaria» del rito romano (mientras que el Misal de Pablo VI de 1970 es la «forma ordinaria»). El papa lo llamó usus antiquior para destacar su antigüedad y continuidad con la tradición, facilitando su celebración por cualquier sacerdote sin necesidad de permiso especial del obispo.
En 2021, el papa Francisco emitió el motu proprio Traditionis Custodes, que restringió significativamente su uso, afirmando que los libros litúrgicos postconciliares (de Pablo VI y Juan Pablo II) son la «única expresión» de la lex orandi (ley de la oración) del rito romano. Esto limitó las celebraciones del usus antiquior a condiciones específicas, con autorización del obispo diocesano y bajo supervisión de la Santa Sede.
A pesar de estas restricciones, el usus antiquior sigue siendo una expresión válida de la liturgia romana para muchos fieles católicos, especialmente aquellos atraídos por su profundidad teológica, belleza solemne y sentido de sacralidad. Sus defensores destacan que enfatiza el sacrificio de Cristo en la Cruz, la adoración y la trascendencia, mientras que críticos lo ven como un obstáculo a la unidad post-Vaticano II.En comunidades tradicionalistas, como la mencionada en perfiles católicos devotos al rito antiguo, se valora como un tesoro espiritual inalienable de la Iglesia.


