Mundo | Trump recargado: un año de furia, muros y deuda

Un año de Trump recargado: fronteras blindadas, Estado demolido, guerra comercial y tanques en casa. Lo advirtió Carmen Rengel. Ahora se ve.

Trump volvió a la Casa Blanca prometiendo “arreglarlo todo” y, como describe Carmen Rengel en El HuffPost, lo que hizo en estos primeros doce meses fue pisar el acelerador de una agenda que combina mano dura fronteriza, purga institucional y temerario experimento económico a escala imperial. Entre órdenes ejecutivas a granel, guerras comerciales y despliegues militares dentro y fuera de EEUU, el segundo mandato ya no parece una rareza del sistema, sino un laboratorio de hasta dónde se puede estirar –y romper– una democracia.

Un año que rompe los frenos
Rengel retrata a un presidente que gobierna como si tuviera un cheque en blanco para revertir no sólo las políticas demócratas, sino también reglas, equilibrios y límites básicos del sistema. En su nota habla de un Trump que ha abandonado el poder blando y apuesta por la **brutalidad** como lenguaje principal de la potencia hegemónica.

La autora resume el credo del magnate con una vieja máxima romana, *oderint dum metuant* (“que me odien con tal de que me teman”), y describe un clima interno de protestas masivas que le recuerdan que EEUU no es una monarquía, por mucho que el presidente actúe como si lo fuera. Ese pulso entre la calle y el Despacho Oval atraviesa todo su balance del año.

Frontera como vitrina, derechos como daño colateral
En inmigración, el texto muestra el laboratorio más visible del trumpismo recargado: órdenes ejecutivas que restringen de facto el asilo, presiones feroces sobre México y un bloqueo de procedimientos que resulta más eficaz que el muro de 2016. El propio Trump celebra la caída de los cruces ilegales a niveles de otra época, mientras se multiplican detenciones arbitrarias, operativos del ICE y un clima de terror para ciudadanos no blancos.

Rengel recuerda que el derecho de asilo está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención de Ginebra, y subraya cómo este giro erosiona principios básicos del sistema internacional. Pese a la retórica sobre “lo peor de lo peor”, los datos que cita muestran deportaciones por debajo de lo prometido y muchos arrestos sin antecedentes penales.

Demoler el “Estado profundo” y ponerlo en venta
Otro eje central del artículo es la demolición deliberada del aparato federal: purgas en el Departamento de Justicia y el FBI, 317.000 salidas de empleados frente a apenas 68.000 contrataciones y desmantelamiento de agencias como USAID y el Departamento de Educación. Bajo el efímero “Departamento de Eficiencia Gubernamental” de Elon Musk, la consigna es clara: lo público estorba, el mercado manda.

Mientras se endurece la maquinaria migratoria, se debilitan salud, respuesta a desastres e investigación del cáncer, según cifras usadas por la propia oposición demócrata. El chiste cruel se completa con un detalle que rescata Rengel: hay poco interés en abaratar la atención médica, pero sí en tirar media Casa Blanca para montar un salón de baile a lo Mar-a-Lago.

Cacofonía económica: aranceles, inflación y deuda XXL
En el terreno económico, la autora habla de “un importante cacao”: aranceles del 25% a Canadá y México, del 20% a China y una batería de tasas que disparan la tasa arancelaria efectiva por encima del 18%, máximo desde 1934. Pekín responde con restricciones a minerales y soja, mientras Europa teme ser el siguiente blanco, con Groenlandia como obsesión geopolítica y capricho personal.

Trump prometió domar la inflación y reindustrializar el país, pero el sector manufacturero sigue perdiendo empleos y el “problema de asequibilidad” persiste pese a una inflación que ronda el 2,7%. Rengel subraya que dos tercios de los encuestados desaprueban su gestión económica y que su popularidad ha caído nueve puntos desde enero de 2025, con una mega ley fiscal –One Big Beautiful Bill– que recorta impuestos, desarma políticas climáticas y engorda la deuda en 2,4 billones de dólares en una década, según la Oficina Presupuestaria del Congreso.

De la orden ejecutiva al cañonazo exterior
El artículo también detalla el gobierno por decreto: 220 órdenes ejecutivas en un año, retiro de la OMS y del Acuerdo de París, ampliación de la “prohibición musulmana” y restablecimiento de la pena de muerte federal, todo ello en buena medida bordeando –o cruzando– líneas constitucionales, según los expertos citados. La propia historiadora Joanne B. Freeman describe una presidencia “descontrolada”, como recoge Rengel.

Hacia fuera, la pieza repasa desde el uso de tropas contra cárteles y ataques en aguas internacionales hasta la operación para expulsar a Nicolás Maduro, con control de parte del petróleo venezolano y memes presidenciales declarándose “presidente interino de Venezuela”. Sumados a las amenazas sobre Cuba, Irán y Groenlandia, estos gestos dibujan un unilateralismo que desborda el viejo “America First” y corre el riesgo de normalizar un militarismo sin frenos claros.

Se sugiere la lectura completa del análisis publicado por Carmen Rengel en El HuffPost, pues vale la pena para seguir cada dato, contexto y cita que aquí sólo se insinúan.
Se puede acceder al artículo original siguiendo este enlace: Donald Trump: 365 días que estremecieron, agotaron e indignaron al mundo