Un informe público de ENDEPA especifica que Keila Zaya se encuentra en pleno proceso de preparación, ya que este miércoles 22 será su turno de tomar la palabra. Contará con apenas tres minutos, por lo que su intervención deberá ser precisa y representativa de las demandas que lleva.

Con apenas 18 años, Keila Zaya es una de las voces argentinas presentes en la 25° sesión del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, que comienza este 20 de abril en Nueva York.
Keila vive en Tekoa Arandu, en el norte de la provincia de Misiones, y desde muy chica se involucró en la defensa de los derechos de los pueblos originarios. Con el paso de los años se convirtió en una referente entre jóvenes de distintas comunidades y ahora enfrenta uno de los desafíos más importantes de su vida: representar al Pueblo Mbya Guaraní a más de 8.000 kilómetros de su territorio.
La mbya de Misiones lleva ante la ONU el reclamo de la comunidad Puente Quemado II, que desde hace años denuncia conflictos territoriales con la empresa forestal Arauco.
“No sólo voy a hablar de Puente Quemado (Misiones sino lo que están pasando los Pueblos Originarios en Argentina, sobre la falta de titulación de territorios, que son muchos los que no tienen asegurado el título de propiedad comunitaria. También voy a hablar sobre la salud, la falta de acceso al agua, que los niños están expuestos a la contaminación”, ha dicho la joven.
El eje central que llevó al Foro es el reclamo de la Comunidad Puente Quemado II (Garuhapé, Misiones), en conflicto territorial con la multinacional Arauco, así como la problemática del acceso al agua potable.
Su madre, Cristina Benítez, emocionada de ver a su hija en esta instancia tan importante, expresó: “Estoy muy orgullosa como madre, como mujer y como mburuvicha segundo de Tekoa Arandu. Desde lejos estamos con ella acompañándola, sé que están orgullosos nuestros jóvenes y nuestro Pueblo”.
Reclamos unificados
Si bien el tema central del Foro es “Garantizar la salud de los Pueblos Indígenas, incluso en el contexto de los conflictos”, desde los diferentes pueblos remarcan que no es posible hablar de salud sin garantizar otros derechos fundamentales.
En este sentido, Roxana Rivas brindó un panorama de los primeros días del Foro: “Hay mucha coincidencia entre los pueblos en cuanto a las demandas hacia los Estados, que tienen que ver con el respeto al territorio, a la preexistencia, la consulta y la libre determinación. Como el eje es la salud, todos coinciden en que es imposible abordarla de manera holística sin vincularla con el territorio, que es lo que hoy está más amenazado”.
Otro tema que resuena con fuerza es el cambio climático, por el cual los Pueblos Indígenas resultan especialmente afectados, a pesar de ser quienes históricamente han protegido la naturaleza. “Muchos están siendo desplazados, tanto por las consecuencias del cambio climático como por la acción directa del ser humano, vinculada al modelo extractivo. Es una problemática global, que se repite desde el Ártico hasta el Sur más profundo”, explicó.
En cuanto a las vivencias de estos primeros días, Rivas destacó que se encuentran abiertas y receptivas a cada instancia del Foro. Aunque las jornadas son extensas y las distancias que recorren a diario también, valoró la experiencia como enriquecedora, destacando el intercambio cultural y los espacios de aprendizaje compartido.
El conflicto territorial con Arauco
La comunidad de Puente Quemado II denuncia desde hace años el avance de plantaciones de pino sobre territorios ancestrales y zonas de monte nativo. Según sostienen, la expansión forestal de Arauco afecta directamente el acceso al agua, reduce la biodiversidad y altera el equilibrio natural del territorio.
Antes de viajar, Keila visitó a las familias de la comunidad para escuchar nuevamente sus pedidos y llevarlos al plano internacional. Según contó, las personas mayores realizaron ceremonias espirituales para acompañarla y pedir fuerza para el viaje.
Entre los temas que expondrá ante representantes de distintos países estarán la pérdida de territorios indígenas, el impacto ambiental del monocultivo de pinos y la situación de otras comunidades mbya de Misiones que también enfrentan conflictos por la tierra y el acceso a recursos básicos.
“Queremos recuperar nuestro territorio y proteger el agua”
Uno de los referentes de la comunidad, Santiago Ramos, aseguró que la posibilidad de que el reclamo llegue a Naciones Unidas representa una esperanza para las familias.
Según explicó, la comunidad busca recuperar su territorio ancestral, frenar nuevas plantaciones de pino y proteger las áreas de monte que todavía se conservan. Pero además remarcó que hoy existe una preocupación urgente: la falta de acceso al agua potable.
Para muchas comunidades indígenas de Misiones, el avance de las plantaciones forestales y el deterioro ambiental generan problemas cada vez más graves sobre vertientes, arroyos y fuentes de agua que históricamente utilizaban para vivir.
Una nueva generación de referentes indígenas
Keila representa a una generación de jóvenes indígenas que combina la defensa de las tradiciones con la necesidad de hacerse escuchar en espacios políticos e internacionales.
Ella misma reconoce la responsabilidad que implica hablar en nombre de un pueblo entero, pero también asegura que el respaldo de las comunidades y de las personas mayores le dio fuerza para asumir ese rol.
Las sesiones del foro se extenderán hasta el 1° de mayo y reunirán a representantes indígenas de distintos países del mundo. Allí, desde Misiones, Keila intentará visibilizar una realidad que atraviesa a muchas comunidades argentinas: la pelea por el territorio, el agua y el reconocimiento de sus derechos. (Fuentes: Equipo Misiones de Pastoral Aborigen/ENDEPA/La Política Ambiental)
Keila vive en Tekoa Arandu, en el norte de la provincia de Misiones, y desde muy chica se involucró en la defensa de los derechos de los pueblos originarios. Con el paso de los años se convirtió en una referente entre jóvenes de distintas comunidades y ahora enfrenta uno de los desafíos más importantes de su vida: representar al Pueblo Mbya Guaraní a más de 8.000 kilómetros de su territorio.
En este sentido, Roxana Rivas brindó un panorama de los primeros días del Foro: “Hay mucha coincidencia entre los pueblos en cuanto a las demandas hacia los Estados, que tienen que ver con el respeto al territorio, a la preexistencia, la consulta y la libre determinación. Como el eje es la salud, todos coinciden en que es imposible abordarla de manera holística sin vincularla con el territorio, que es lo que hoy está más amenazado”.
