El dato es una cruda radiografía del deterioro del poder adquisitivo. La combinación de la inflación persistente, la recesión y la caída del empleo ha transformado a la carne en un bien inaccesible para un vasto sector de la población. La gente compró más de una cuarta parte menos de carne que en el mismo mes del año anterior. Esta contracción forzada se traduce en un cambio profundo y doloroso, donde la estadística oficial simplemente refleja el vaciamiento progresivo del plato cotidiano.
Una Caída Generalizada que Revela la Profundidad de la Crisis
La hecatombe en el rubro cárnico no es un hecho aislado. El informe del IPEC muestra que el consumo total en supermercados de Misiones retrocedió un 6,2% interanual a precios constantes. La facturación subió un 16,1% solo por el efecto de la inflación, lo que significa una realidad ineludible: se pagan productos más caros mientras se consume una cantidad significativamente menor.
La recesión impactó con dureza en varios rubros esenciales. Además de carnes (-26,3%), la crisis golpeó severamente a:
Alimentos preparados y rotisería: -28,4%
Panadería: -19,4%
Lácteos: -16,1%
Artículos de limpieza y perfumería: -9,5%
Bebidas: -6,3%

El gráfico muestra la caída en varios rubros debido a la crisis económica que ya se torna insostenible.
Este derrumbe transversal evidencia que las familias están recortando gastos en productos elaborados y semielaborados (panadería, rotisería) y, lo más crítico, sustituyendo alimentos de alto valor nutricional, como carnes y lácteos.
La Estrategia de la Subsistencia: Arroz y Verduras
Frente a la crisis, los misioneros se vieron obligados a implementar una estrategia de subsistencia que se refleja en los pocos rubros que sí crecieron. Los rubros que lograron escapar a la caída fueron: verdulería y frutería (+16,9%), y almacén (+7,3%), que incluye productos básicos como arroz, fideos, azúcar, enlatados y harinas.
La explicación es contundente: las familias están sustituyendo alimentos caros por productos más económicos y de primera necesidad. El plato se llena con más carbohidratos baratos y verduras de estación, mientras el acceso a la proteína animal de calidad se restringe. Paradójicamente, el otro rubro que creció, aunque por motivos diferentes (compras puntuales o de reposición), fue electrónicos y artículos para el hogar (+17,2%).
Una Resignación Forzada que Destruye el Poder Adquisitivo
El colapso en el consumo de carne expone la brutal pérdida de poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones frente a una canasta básica que no detiene su escalada. Comer un 26% menos carne no es, en absoluto, una elección cultural o dietética: es una resignación forzada por un bolsillo que se desangra mes a mes.
El escenario de Misiones es el reflejo del estado de la economía real argentina: con salarios que pierden sistemáticamente contra la inflación, un empleo informal en retroceso y un deterioro constante de las jubilaciones. La caída del consumo de carnes es, en definitiva, el indicador más claro de que la crisis ha alcanzado el corazón de los hogares, afectando no solo la economía, sino la calidad de vida y la nutrición de la población.

La especialista explicó que se busca dar lugar a todos los pacientes que tienen un emprendimiento mientras atraviesan el tratamiento oncológico y sus controles. Remarcó también la posibilidad de pacientes que vienen desde otras localidades a Posadas con actividades coordinadas con otros organismos.
Silvina Herrera contó sobre el trabajo de todas las áreas del IMC en conjunto para el bienestar de los pacientes y que «desde el área social este proyecto, con aportes de la comunidad del IMC en general, es una articulación entre el Estado, la comunidad y privados, donde pacientes podrán expresar, mostrar sobre su reconstrucción de vida y ser motivadores.”
Pamela Picotti, psicóloga del IMC relató sobre el camino que atraviesan los pacientes desde que reciben el diagnóstico, sus familias y cómo se trabaja para acompañar durante el tratamiento en conjunto. Picotti también marcó la diferencia entre pacientes que pueden tomar licencia laboral al recibir el diagnóstico y quienes no; sobre cómo se busca el bienestar y que continúen el tratamiento, las secuelas y proyectar otras salidas laborales en tal caso, “reinventarse, ser resilientes… Y esta Expo Feria es visualizar casos de pacientes que pueden seguir adelante y reinventarse luego de un diagnóstico de cáncer. “