Obama se declara “responsable” de la “frustración” tras perder legislativas

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Obama se declara “responsable” de la “frustración” tras perder legislativas

El presidente de Estados Unidos reconoció la “profunda frustración de la gente” con el ritmo de la recuperación económica y convocó a la oposición a trabajar “unidos” y a construir “consensos” para los próximos dos años, luego de que su partido perdiera el control total del Congreso. Asimismo, en su primera aparición pública luego de su primera gran derrota en unos comicios considerados como un referéndum sobre sus primeros dos años de gestión, Obama defendió los “progresos” de su gobierno pero reconoció que los resultados muestran que la gente aún no ve esos avances.

En los “dos últimos años hicimos progresos pero claramente muchos estadounidenses no han sentido ese progreso aún y eso es lo que nos dijeron anoche, y como presidente asumo la responsabilidad por eso”, dijo Obama.

Ayer, los republicanos pusieron fin al monopolio demócrata del control del Congreso recuperando la mayoría de la Cámara baja por primera vez desde 2004 y ganando gobernaciones que hasta ahora pertenecían al oficialismo, aunque no logró reconquistar también el Senado, que permaneció en manos demócratas.

Aceptando su responsabilidad en la derrota, el mandatario señaló que “los votantes no están satisfechos con los resultados” de las medidas hasta ahora adoptadas y que lo sucedido en los comicios “subraya que tengo que hacer un mejor trabajo como todos en Washington lo tienen que hacer”.

Días antes de las votaciones parlamentarias, los sondeos coincidían en el malestar de la gente que alcanzaba a casi el 40 por ciento de los votantes que reconocieron su “enojo con el gobierno”, mientras que otro 23 por ciento confesó estar actualmente “más desilusionados” que en otros tiempos.

Sin embargo, Obama negó que sus políticas hayan puesto al país “en reversa” recordando que cuando llegó a la Casa Blanca “la economía estaba en caída libre” y luego “se estabilizó”.

Una vez revelados los primeros resultados que otorgaron la victoria republicana, el líder de la Casa Blanca dijo haberse comunicado con el casi seguro nuevo presidente de la Cámara baja, el republicano John Boehner, y con el líder de la oposición en el senado, Mitch McConnell, para transmitirles su predisposición a “trabajar con ellos”.

“Les dije que estoy muy deseoso de sentarnos con los miembros de ambos partidos y ver cómo podemos movernos hacia adelante juntos”, comentó el mandatario resaltando que sin embargo “no estoy sugiriendo que esto será fácil”.

Respecto a la agenda futura para los dos próximos dos años que restan de su mandato al frente del gobierno, el Presidente sostuvo que su administración estará enfocada “en el trabajo y la economía”.

En esa agenda, habrá también temas como la reforma de salud promulgada a comienzos de año, que presentarán puntos de desencuentros con la oposición quien ya sugirió la opción de revocarla ahora que posee el poder en diputados.

En este sentido, Obama dijo estar “feliz de considerar” propuestas que beneficien al sistema de salud y a la gente, aunque “estaríamos leyendo mal las elecciones si pensamos que el pueblo estadounidense quiere vernos en los próximos dos años volver a litigar argumentos que hemos tenido” en el pasado, advirtió.

A su vez, también dio señales de acercamiento a la oposición respecto a la reducción de impuestos, al señalar que su “objetivo” es buscar soluciones bipartidarias “que antes que nada no lastimen” y que “extienda los recortes de impuestos que son muy importantes para la clase media”.

Por último, en la conferencia de casi una hora brindada desde el Salón Este la Casa Blanca, el jefe de Estado dijo que la derrota política “se siente mal” y que hoy “no solo hay tristeza por ver a muchos políticos partir. También hay muchos cuestionamientos por mi parte en términos de si pude haber hecho algo diferente o haber hecho algo más para que esos amigos estuvieran todavía aquí”, dijo.

Al responder a ciertas críticas recibidas estos últimos días respecto a la falta de una mayor conexión con la gente, Obama comentó que “hay un riesgo inherente en estar en la Casa Blanca y en estar en esta burbuja”, no obstante “cuando estoy fuera de este lugar ese no es un tema”, dijo haciendo referencia a sus visitas al resto del país.

Cuando arribó al gobierno, Barack Obama gozaba una aprobación cercana al 70 por ciento de la población, la cual con el desgate de la crisis económica y de las fuertes apuestas políticas como fueron la reforma sanitaria y financiera que dividió al país, se desplomó hasta cerca del 44 por ciento, según encuestas de Gallup.

Casi como realizando una lectura de estas variaciones que sufrió su imagen en los últimos veinte meses, Obama concluyó advirtiendo que durante el curso de su estadía frente al gobierno “va a haber más altos y bajos”.