La comunidad judía celebra Pésaj, el camino de una liberación colectiva

Con la salida de la primera estrella de este lunes la comunidad judía comenzará a celebrar Pésaj, que recuerda el pasaje de la esclavitud en Egipto a su liberación y que el rabino Marcelo Polakoff, de Córdoba, resignifica hoy como «un canto al cambio, un ataque al status quo personal y comunitario». pesaj_libertad_sPésaj habla de la obtención y sostenimiento de una libertad que «no es hacer lo que uno quiere sino hacerlo con responsabilidad social», explicó el rabino.La celebración que comienza este lunes recuerda la liberación del yugo del faraón egipcio y la profusión de leyes para recordar que esa liberación no podría seguir existiendo, ni individual ni colectivamente, si no se sostiene en el cuidado de la coexistencia en armonía bajo el respeto de los Diez Mandamientos.

Polakoff explicó que ´pasaje´ proviene del término hebreo ‘Pésaj’, justamente «porque es una celebración que trata de muchos pasajes como de la esclavitud a la libertad; pero también de la heteronomía a la autonomía; de las respuestas dogmáticas al bullir de las preguntas; de lo estático al movimiento; de lo repetitivo y rutinario a lo creativo y especial».

«Los tiempos cambiaron, pero el mensaje tiene plena vigencia: es tan simple y desafiante que se puede resumir en la afirmación de que no todo aquello que es de un modo debe seguir siendo así. Pésaj es un canto al cambio, un ataque al status quo personal y comunitario», recordó.

Para Mariela Volcovich, gestora cultural y ex directora ejecutiva del Seminario Rabínico Latinoamericano, se trata de «un buen momento para pensar la libertad cotidiana que debe empezar por los círculos más pequeños sobre los prejuicios, la tolerancia, el respeto, la inclusión del y lo diferente».

Volcovich consideró que «vivimos tan presos de los mandatos que corremos el riesgo de olvidarnos de los sujetos. Y eso resulta tan amenazante en el entramado social que puede provocar, como consecuencia, la exclusión de quien no deseo ver a mi lado, agudizando distancias peligrosas».

«Esta fiesta de la libertad está siempre relacionada con las luchas en contra de cualquier esclavitud, contra la explotación y contra el abuso de toda índole», profundizó, por su parte, el rabino Daniel Goldman.

Desde una mirada secular del judaísmo, el filósofo Darío Sztajnszrajber, conductor del programa ‘Mentira la verdad (filosofía a martillazos)’ que se emite por el Canal Encuentro, opinó que «Pésaj es la pelea constante del hombre contra sus propias esclavitudes. Estamos todo el tiempo liberándonos porque seguimos siendo siempre esclavos».

Sztajnszrajber consideró que el hombre «es esclavo de la cotidianeidad. Y liberarse de ella implica un trabajo narrativo, un volver a recordarnos humanos y salir de la rutina, que siempre está al servicio de algunos».

La celebración de Pésaj se consolida como una conmemoración en la que debe crearse «un espacio para pensar sobre esclavitudes y libertades. Por eso importa juntarse y volver sobre los relatos fundantes para debatir» en familia y transmitir la historia de generación en generación.

Para el filósofo «hay que pensar nuevas categorías de la libertad, porque de nada sirve que mi comunidad sea libre si el resto de las comunidades son esclavas».

En la misma línea, Goldman consideró que «la gran tarea es liberar a los otros a través de la justicia social» y Polakoff recordó que durante Pésaj se recita una oración que dice: «… quien tenga hambre que venga y que coma. Todo el que tenga necesidad, que venga y celebre con nosotros».

«No se puede festejar en plenitud la libertad a puertas cerradas. No se puede celebrar judaicamente Pésaj (y me atrevo a decir que tampoco la Pascua cristiana) sin compartir el alimento con quien le falta, y la compañía con quien está solo», apuntó el rabino.

Por su parte, el rabino argentino Daniel Fainstein, rector de la Universidad Hebraica de México, recordó una idea de Michael Lerner: «La historia judía comienza con una rebelión de esclavos y el éxito de esa rebelión modela nuestra memoria histórica y nuestra sensibilidad religiosa».

«Los judíos que hemos sido víctimas de la injusticia, los prejuicios y la opresión, debemos luchar por la justicia y la verdad para todos los habitantes del planeta», opinó, y recordó que no es casualidad que en la celebración se comience «reconociendo la más antigua y la más moderna de las esclavitudes: el hambre y la pobreza».

Ese éxodo, la salida de los judíos de Egipto y su viaje por el desierto, ese salto a la libertad que se recuerda en Pésaj, «es un viaje hacia delante -consideró el rabino-, es un progreso moral y una prueba de que el cambio, como progreso ético y proyecto colectivo de liberación, es posible porque la historia humana no es un callejón sin salida».(Guillermo Lipis)