La denominada «Board of Peace» establece que, si bien la membresía ordinaria es de tres años, solo aquellos Estados que desembolsen la cifra de diez dígitos podrán asegurar un lugar permanente en el directorio que administrará la posguerra en la Franja de Gaza. Para el presidente ultraderechista Javier Milei, esta exigencia de Trump representa una encrucijada política: mantener su promesa de alineamiento total con la Casa Blanca o priorizar las metas de equilibrio presupuestario interno. El documento preliminar aclara que el financiamiento, aunque presentado inicialmente como voluntario, tiene en este aporte extraordinario la llave para influir en las decisiones estratégicas de la nueva organización internacional.
La estructura del Consejo otorga facultades extraordinarias a Donald Trump, quien no solo presidirá el organismo sino que tendrá poder de veto sobre cualquier resolución y la potestad de remover a los Estados miembros. En este esquema, el país debe decidir si la inversión de 1.000 millones de dólares garantiza una incidencia real o si se trata simplemente de un costo de acceso a la esfera de confianza del mandatario estadounidense. Mientras otros países invitados como Egipto o Jordania analizan su participación desde una óptica de seguridad regional, la administración del presidente ultraderechista Javier Milei defiende la integración como un paso necesario para combatir el terrorismo y defender la propiedad privada a nivel global.
El impacto de este gasto en la economía nacional ha generado advertencias de diversos sectores, considerando que el presupuesto 2026 no contemplaba una erogación de tal magnitud para misiones en el extranjero. A pesar de esto, el presidente ultraderechista Javier Milei ha insistido en que es un «honor» acompañar a Trump en esta tarea, sugiriendo que el lugar de Argentina en el mundo debe ser al lado de las potencias occidentales sin importar los costos. No obstante, el estatuto también menciona que el Consejo tendrá personalidad jurídica para administrar fondos privados, lo que abre una mínima esperanza en el gobierno de atraer inversiones que compensen el desembolso inicial exigido por la Casa Blanca.
Finalmente, el éxito de esta iniciativa de paz dependerá de que al menos tres Estados ratifiquen formalmente la Carta del Consejo y realicen los aportes correspondientes para que el organismo entre en vigor. El presidente ultraderechista Javier Milei ya ha facultado a sus equipos técnicos para avanzar en las conversaciones, mientras el Congreso argentino observa con cautela cómo se financiará este compromiso internacional. En un escenario de alta volatilidad geopolítica, el costo de la silla argentina en el proyecto de Trump se ha convertido en el primer gran examen para la política exterior del país en este inicio de año, donde la lealtad política se mide, literalmente, en dólares.

