En el verano austral de 2026, cuando los misioneros sueñan con el Paraná o Encarnación, una empleada estatal -funcionaria de quinta línea- elevó sus vacaciones a Cancún, México. No era una turista común: su sueldo sale de los contribuyentes. El escándalo explotó con fotos virales en redes, y el gobernador Hugo Passalacqua la «bajó de un hondazo» ante la exposición viral de despilfarro en crisis económica.
La protagonista, Karina Mabel Acosta, directra de Turismo Social, con toda la furia debe estar arañando los 800 mil pesos mensuales. Imágenes en Instagram la muestran en resort all-inclusive: piscina infinita, margaritas y turquesa caribeño y paseos aéreos a un costo estimado de $ 2.500.000 de pesos.
Las imágenes que encendieron la mecha llegaron vía Instagram: Acosta posando en bikini y exponiendo que se trataba de «Vacaciones soñadas, merecidas después de tanto laburo», una story que acumuló miles de vistas antes de ser borrada.
Aquí el posteo de la funcionaria volando hasta que la volaron👉 https://www.facebook.com/reel/1662031294954878