El rol de los programas sociales como dique de contención
Uno de los puntos más críticos señalados por Salvia es la dependencia extrema de los sectores vulnerables hacia las transferencias del Estado. En el promedio del 30% más pobre de la población, los planes sociales explican alrededor del 40% de los ingresos totales, cifra que asciende hasta el 60% en el decil más desprotegido. Según el director del Observatorio, sin esta red de asistencia, la indigencia en Argentina -que hoy ronda el 7%- prácticamente se duplicaría, alcanzando el 15%. Este escenario revela que, pese al discurso de estabilización, la economía informal se reproduce hoy gracias a la asistencia pública y no por una mejora en la productividad.
Fallas metodológicas y el «nudo gordiano» del empleo
El especialista sostiene que el INDEC está captando mejor los ingresos ahora que en 2023, pero al no actualizar la canasta básica con los hábitos de gasto actuales (utilizando la encuesta 2017-2018), se genera una distorsión que subestima las privaciones reales. Salvia explicó que para que un hogar no sea pobre hoy se necesitan entre 1,4 y 1,5 millones de pesos, pero ese número no contempla que las familias están «desinvirtiendo» en capital humano: reducen gastos en educación, salud y medicamentos para priorizar alimentos y servicios básicos como luz, gas y transporte.
Un modelo que no resuelve la marginalidad
Para el director de la UCA, el país se encuentra en una situación de estancamiento laboral que impide romper el techo del 30% de pobreza estructural. A pesar del equilibrio fiscal, Salvia remarca que el actual modelo económico no presenta un plan claro para absorber a los millones de trabajadores informales que quedan fuera de las reformas laborales y tributarias. El experto fue tajante: para reducir la pobreza a niveles «naturales» del 10%, Argentina necesitaría crear al menos 300.000 empleos formales anuales durante una década, una meta que hoy parece lejana ante el crecimiento del empleo precario.
La tensión con el discurso oficial
Esta visión técnica sobre la «revolución salarial» que muestra el INDEC choca directamente con la narrativa de Javier Milei, el presidente ultraderechista. Mientras el oficialismo utiliza la baja estadística para validar el éxito de su plan de ajuste, desde la UCA alertan que la credibilidad del instituto estadístico podría desgastarse si no se transparentan las fallas en la medición del consumo. Para Salvia, el éxito macroeconómico no llegará a los barrios populares mientras el mercado interno -del cual vive la mayoría de los argentinos- no experimente una recuperación productiva genuina y sólida.

