Algunos medios interpretan que el jefe comunal «rompió» con el gobernador Hugo Passalacqua, pero no así con su ¿ex? lider Carlos Rovira, que está refugiado en el bloque de cinco bancas en el Parlamento Provincial y una estructura administrativa que solamente le responderá (a medias) hasta el 10 de diciembre, cuando una mujer sea electa presidenta del Poder Legislativo de Misiones, en lugar del rovirista Sebastián Macías.


El electorado tendrá entonces en sus manos la posibilidad de ejercer su derecho a sufragar de manera inteligente, quizás como nunca antes, para sostener un modelo de contención social o perderlo todo.
El bastión electoral de Stelatto
El intendente, que pese a no tener impedimento legal no irá por un tercer mandato, sino que por el contrario buscará la Gobernación de Misiones («Siempre soñó con eso», ha dicho su principal referente y pre candidato a sucederlo en Posadas, el ex diputado rovirista Martín Cesino).
Por lo que se sabe, el jefe municipal quiere desplegar su potencial para seducir al electorado desde su ciudad, que conoce muy bien, y que le dará, imagina, el músculo necesario para ir por la provincia.
En Posadas hay unos 245 mil electores electores habilitados para votar, según los últimos registros oficiales del padrón provincial. Poco más de la mitad de ese universo es femenino y hay más de 40 mil personas mayores.