Los datos, que surgen de un informe del Observatorio IPA elaborado por el economista Federico Vaccarezza, exponen la gravedad de un modelo que está empujando al país hacia un equilibrio de estancamiento y regresión social para este 2026. El documento detalla que la industria enfrenta un combo letal: un desplome vertical en las ventas combinado con un aumento asfixiante de los costos operativos debido a la recesión. Para Rosato, los indicadores positivos que muestra el Ejecutivo nacional no reflejan la realidad de las fábricas, asegurando de forma tajante que la actual estabilidad financiera «se parece mucho a la paz de los cementerios».
Uno de los puntos de mayor fricción radica en la apertura indiscriminada de importaciones en sectores sensibles como el textil y el calzado, implementada por el presidente ultraderechista sin establecer medidas previas que permitan la competencia local. Esta política ha dejado a las pymes en una situación de total desprotección, enfrentando costos en dólares que no bajan mientras los productos extranjeros inundan el mercado interno. El informe advierte que sin fábricas operativas, la crisis no solo se profundiza, sino que se convierte en un estado estructural de la economía argentina, fomentando la informalidad laboral y el desaliento a la inversión.
La preocupación de los industriales pyme se centra también en la falta de un plan industrial claro que genere confianza a largo plazo. Según IPA, la ausencia de políticas que fomenten el crédito y la mejora del salario real condena a la economía a un escenario de estancamiento crónico. En este contexto, las expectativas empresarias para los próximos años son mayoritariamente pesimistas, ya que consideran que no se puede sostener un esquema económico que ignora la capacidad productiva del país y se limita exclusivamente al ajuste fiscal y financiero.
Finalmente, el sector reclama una hoja de ruta que permita reducir los costos internos en dólares para poder competir en una economía abierta, pero advierten que esto es imposible sin un Estado que promueva la actividad. El informe concluye que, de persistir la actual dinámica impuesta por la gestión de Milei, el cierre de empresas se acelerará, dejando un tejido social y económico devastado. La demanda es clara: sin un mercado interno sólido y fábricas produciendo, el camino trazado solo conduce a la destrucción del empleo calificado y al vaciamiento del aparato productivo nacional.

