Los datos del sector privado registrado son lapidarios: según el propio informe del Indec, el aumento acumulado a noviembre fue de apenas el 25,6%, lo que frente al 31,5% de inflación representa una pérdida real de 5,9 puntos porcentuales. En el sector público misionero la situación es igual de grave, ya que el análisis de los haberes de un agente de categoría media revela que el aumento neto de bolsillo entre enero y diciembre fue de tan solo el 19,20 %. Este porcentaje real de «plata en mano» queda 12,5 puntos por debajo de la inflación anual, dejando en evidencia que la estadística oficial viaja por un carril y la heladera de los misioneros por otro.
Para intentar inflar el promedio general y llevarlo al 36%, el Indec libertario recurre a la cuestionable suma del sector no registrado, un dato que carece de toda utilidad para el análisis de coyuntura actual. El mismo informe técnico reconoce que la medición de los trabajadores informales tiene un desfasaje de cinco meses, lo que significa que el organismo está usando fotos viejas de la economía para hablar del presente. Esta distorsión metodológica permite al gobierno del presidente ultraderechista Javier Milei simular una mejora salarial que solo existe en los papeles, ignorando que el sector informal es el primero en ser devorado por la inflación en las provincias.
La asfixia se completa con la presión de los descuentos, que en Misiones han crecido a un ritmo incluso superior al de los aumentos salariales. Mientras el sueldo neto de muchos agentes subió apenas ese 19% anual, las retenciones por jubilación y obra social treparon un 19,74%, lo que implica que el trabajador tiene cada vez menos margen de maniobra con su propio ingreso. Es la paradoja de un modelo que, bajo la premisa del ajuste fiscal ciego, termina castigando la antigüedad y la experiencia de los empleados públicos, quienes ven cómo sus años de servicio no alcanzan para compensar el derrumbe de su poder adquisitivo.
En conclusión, el relato de la «recuperación» que intenta instalar el presidente ultraderechista Javier Milei se estrella contra la evidencia física de los recibos de sueldo en Misiones. Con una inflación del 31,5% cerrando el año, las paritarias en cuotas fueron meros espejismos que no lograron frenar la caída; hoy, un trabajador misionero necesita mucho más que un promedio estadístico para llegar a fin de mes. El 2025 cerró como el año de la gran estafa salarial, donde las cifras del Indec libertario se alejaron definitivamente de la calle para recluirse en una realidad paralela de laboratorios y porcentajes vacíos de contenido.
Los estatales provinciales de Misiones
Evidentemente, la intención de Gobierno de Misiones de acompañar a sus trabajadores con adecuaciones salariales que permitan sostener el poder adquisitivo ha tropezado con la dura realidad de 2025.
En 2024, con una inflación anual del 117,8%, los estatales provincielas cerraron el año con una mejora del118,61%.
En 2025, en cambio, con un índice inflacionario anual del 31,55%, la adecuación salarial estuvo apenas por encima del 19%

