El impacto de este fenómeno se traduce directamente en un estancamiento de la actividad comercial e industrial que ya preocupa al sector privado. Un 42% de los empresarios definió su movimiento económico de enero como apenas «regular», mientras que un 36% lo calificó directamente de negativo («malo» o «muy malo»). Esta caída en las ventas es el reflejo de una economía misionera que, a diferencia de otros puntos del país, siente con mayor rigor el peso de la frontera y el encarecimiento de la logística, factores que potencian la sensación de una inflación «local» mucho más agresiva que la medida en Buenos Aires.
Este divorcio entre la realidad del bolsillo y los datos nacionales genera una paradoja en las expectativas de crecimiento. El informe de la CEM revela que, aunque casi la mitad de los encuestados (47%) conserva un resto de optimismo sobre el rumbo de Argentina, esa confianza se evapora al analizar el futuro de la provincia: el 50% de los empresarios asegura que Misiones no crecerá en el próximo semestre. La mirada negativa sobre la tierra colorada se ha profundizado en el último mes, alimentada por la percepción de que la inflación real está erosionando la capacidad de inversión y supervivencia de las empresas más pequeñas.
En el plano financiero, la escalada de precios ya comenzó a fisurar la cadena de pagos en el territorio provincial. El 24% de los participantes de la encuesta señaló que la mora de sus clientes aumentó significativamente, sumado a otro 29% que percibió un incremento leve. A este panorama se le suma la problemática de los cheques rechazados, una realidad para casi dos de cada diez empresarios que operan con este medio de pago. Con menos efectivo en la calle y plazos que se estiran, el comerciante pyme se ve obligado a financiar a su clientela en un contexto donde el crédito es escaso y la desconfianza crece ante la volatilidad de los valores.
Finalmente, el «combo» de inflación y presión impositiva termina por configurar un techo difícil de perforar para el desarrollo regional. El informe destaca que el 29% de los empresarios identifica a la carga tributaria provincial como su mayor obstáculo, seguida de cerca por las barreras arancelarias de la DGR que afectan directamente la competitividad. Sin una señal clara de estabilidad en los precios que perciben a diario y con una infraestructura que el 20% considera deficiente, el empresariado de Misiones enfrenta un año donde la prioridad absoluta será sostener sus estructuras de trabajo frente a una inflación que, lejos de los despachos oficiales, no da señales de tregua.
AQUÍ PUEDES VER EL INFORME COMPLETO: CEM-_-Encuesta-Provincial-ENERO-26