El escenario se completa con una cadena de pagos bajo máxima tensión: el 30% de los negocios reportó un aumento significativo en la mora de sus clientes, sumado a una creciente frecuencia de cheques rechazados que complica la liquidez diaria. Esta crisis se disparó a partir de la asunción del presidente ultraderechista Javier Milei.
El fantasma de la inflación es el dato más alarmante del informe, ya que casi la totalidad de los encuestados percibe aumentos constantes, lo que anula cualquier previsibilidad a corto plazo. Esta inestabilidad de precios convive con una estructura tributaria que los empresarios describen como una «triple tenaza»: a nivel nacional, la carga impositiva y los costos laborales encabezan las quejas; en el plano provincial, Rentas y las barreras arancelarias se llevan el 58% de las menciones negativas; y en los municipios, las tasas internas y la competencia desleal terminan de asfixiar la actividad. En este contexto, la recesión ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una realidad cotidiana que paraliza la inversión y el consumo.
En cuanto al empleo, la incertidumbre política y económica ha forzado a las pymes a entrar en un estado de hibernación forzada. El 81% de los propietarios de empresas en Misiones asegura que no realizará movimientos en su plantilla de personal, evitando tanto nuevas contrataciones como despidos por temor a la inestabilidad y a los altos costos laborales que implica cualquier cambio. Las barreras para contratar son claras: las cargas sociales excesivas (31%) y el miedo al riesgo sindical y los juicios (26%) funcionan como un candado para el mercado de trabajo formal, dejando al 13% de las empresas en una situación tan crítica que ya prevén reducir su personal en los próximos meses.
La brecha de expectativas entre la provincia y la nación es cada vez más ancha y revela un pesimismo local muy marcado. Mientras que el presidente ultraderechista, Javier Milei, logra que un 36% de los encuestados mantenga una luz de esperanza sobre el crecimiento del país, esa confianza se desploma al mirar hacia adentro de Misiones: solo el 9% cree que la provincia crecerá en el próximo semestre. Por el contrario, más de la mitad de los empresarios locales (51%) está convencido de que la economía provincial no repuntará, una percepción negativa que se ha profundizado respecto a los meses anteriores debido a la falta de incentivos para el sector productivo regional.
Finalmente, el informe de la CEM deja al descubierto que la corrupción y la falta de infraestructura también han ganado terreno como preocupaciones estructurales, sumando más peso a una mochila que las pymes ya no pueden cargar. Con una inflación que no encuentra techo y una presión tributaria que se torna determinante para la supervivencia de cada comercio e industria, el sector privado misionero enfrenta un primer trimestre de 2026 marcado por el agotamiento financiero. La combinación de una demanda deprimida, costos en ascenso y una cadena de pagos dañada configura un panorama de alerta roja para la economía de la región.
El análisis de las ventas refleja la fragilidad del consumo interno y la actividad industrial:
Comercio: Solo el 14,4% de los comercios calificó sus ventas como «buenas», mientras que la gran mayoría se debate entre lo «regular» (41,5%) y lo «malo» o «muy malo» (25%).
Industria: Es el sector más golpeado, con un 53,7% de los industriales reportando ventas negativas («malas» o «muy malas»). El sector foresto-maderero es el más afectado, con un preocupante 22,6% que califica su situación como «regular» y un 17,2% como «muy mala».
Servicios y Turismo: En servicios, el 49,3% de la actividad se mantiene en niveles «regulares». Por su parte, el turismo muestra una mayor resiliencia relativa, con un 20% de ventas «buenas», aunque el 50% aún se sitúa en la categoría «regular».
Empleo y estructura pyme
Frente a este contexto, la estrategia empresarial predominante es la cautela extrema en materia laboral:
El 81,7% de los encuestados afirma que no tomará medidas respecto a su personal, apostando a sostener la estructura actual a pesar de la baja actividad.
Sin embargo, un 13,9% de las empresas ya prevé realizar despidos, mientras que apenas un 4,4% contempla nuevas contrataciones.
La muestra se compone mayoritariamente de Responsables Inscriptos (75,6%), con una fuerte participación del sector comercial (48,9%) e industrial (25,8%).
El peso de los costos y la burocracia
Los empresarios identifican una triple presión que asfixia su operatividad. A nivel nacional, la carga tributaria (25,2%) y los costos laborales (21,1%) son señalados como los principales obstáculos, seguidos de cerca por la recesión (17%).
En el ámbito local, la situación no mejora: la carga tributaria provincial sigue siendo la mayor preocupación (30,4%), seguida por las barreras arancelarias de Rentas-DGR (28,2%) y los problemas de infraestructura (17,1%). A nivel municipal, la informalidad y la competencia desleal (12,5%), junto con las tasas internas (8,5%), completan un cuadro de alta presión fiscal que limita cualquier posibilidad de inversión genuina.
Expectativas: ¿Un horizonte dividido?
Existe una curiosa brecha entre la percepción nacional y la provincial:
Un 36,1% de los empresarios tiene esperanza en que Argentina crecerá en los próximos seis meses.
No obstante, esa confianza no se traslada a la tierra colorada, donde solo un 9,4% cree en un posible crecimiento de Misiones.
Este pesimismo local se ve reforzado por una inflación que no da tregua: el 93% de los encuestados percibió aumentos de precios durante el último mes.
En resumen, Misiones transita un inicio de 2026 marcado por la resistencia de sus pymes, que intentan evitar despidos masivos en un contexto de ventas deprimidas y una presión impositiva que el sector privado ya califica de insostenible.