La caída estrepitosa del consumo y la crisis comercial han funcionado como un efecto dominó que impactó de lleno en los obreros. Según los registros del gremio, desde que comenzó este proceso se han perdido más de 200.000 puestos de trabajo en todo el país, y en la tierra colorada el panorama es desolador: el sector privado no logra compensar el déficit estatal. Las obras que antes bullían de actividad hoy parecen cementerios de cemento, donde los desarrollos inmobiliarios que continúan en marcha han tenido que recortar sus planteles a la mitad, operando apenas con 15 operarios donde antes se necesitaban 30.
El sindicato pone el foco en una consecuencia directa y dolorosa de este hundimiento: el vínculo ineludible entre la falta de empleo registrado y el aumento de la indigencia. Vallejos advirtió que la precarización laboral es el motor de la exclusión social, ya que un trabajador fuera del sistema carece de aportes previsionales y, fundamentalmente, de cobertura de salud para su familia. «Cuando aumenta el trabajo registrado, disminuye la pobreza», afirmó el dirigente, subrayando que el actual modelo está empujando a los trabajadores hacia la marginalidad ante la mirada indiferente de las autoridades nacionales.
En medio de este caos, el debate sobre la “modernización laboral” que impulsa el Ejecutivo es visto con total desconfianza por la UOCRA. Para el gremio, no se trata de una novedad, sino de un reciclaje de viejas recetas de flexibilidad laboral que ya fracasaron en décadas pasadas y que nunca generaron empleos genuinos. Vallejos criticó duramente que tanto los trabajadores como el empresariado hayan sido excluidos de la discusión sobre la adecuación normativa ante la tecnología, denunciando que las reformas planteadas bajo presión internacional atentan contra conquistas históricas por las que muchos obreros perdieron la vida.
Hacia adelante, el balance de la primera quincena de enero deja una perspectiva sombría para el resto del trimestre, con una inflación que, según el gremio, los índices del INDEC no alcanzan a reflejar en su totalidad en el bolsillo del trabajador. La salida de esta crisis profunda requiere necesariamente de la reactivación del sector privado y de una inversión estatal que se traduzca en realidades tangibles y no solo en anuncios. Mientras tanto, la Regional Misiones de la UOCRA ya confirmó que se plegará a las medidas de fuerza de la CGT, dispuesta a dar pelea para que el hundimiento del sector no termine por sepultar los derechos básicos de los trabajadores.

