Esta drástica reducción de recursos, que oscila entre 10 y 20 puntos reales según el período, ha forzado al Gobierno provincial a declarar un estado de «estrés financiero» y a profundizar un severo plan de austeridad.
La combinación de una menor coparticipación federal y el desplome de la recaudación propia por la baja en el consumo dibuja un escenario crítico que obliga al Ejecutivo a «amañarse para llegar a fin de mes», según las propias palabras del funcionario.
La gravedad de la situación se traduce en medidas de ajuste directas sobre la estructura del Estado: el Gobierno ha ratificado la prohibición de comprar nuevos vehículos oficiales, con excepciones exclusivas para salud y seguridad, y mantiene suspendidos los pases a planta permanente. Además, se frenó el ingreso de nuevo personal al Servicio Penitenciario y se han limitado al máximo las contrataciones en todas las dependencias. Para Safrán, estas decisiones no son aisladas sino una respuesta obligada ante una recesión nacional que golpea con fuerza la caja misionera, donde «al vender menos, las empresas tributan menos y el Estado se queda sin fondos».
En el plano salarial, el panorama no es menos austero: el ministro detalló que la pauta promedio de aumento para marzo se ubicó en apenas un 4,1%, una cifra que intenta dar respuesta a los sectores más bajos pero que refleja la falta de aire financiero para negociaciones de mayor impacto. Aunque las mesas de diálogo permanecen abiertas, la administración provincial condiciona cualquier incremento futuro a la evolución real de los ingresos, priorizando por ahora un incremento levemente superior para los jubilados (5,1%) para intentar contener la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.
Más allá de lo fiscal, Safrán encendió las alarmas sobre una variable macroeconómica que asfixia la frontera: el «dólar barato». El titular de Hacienda fue tajante al señalar que un tipo de cambio retrasado es letal para la economía de Misiones, ya que anula la competitividad de las exportaciones regionales y fomenta una asimetría comercial peligrosa con los países vecinos. «A los misioneros el dólar barato realmente nos perjudica», advirtió, señalando que la falta de rentabilidad para el sector exportador, sumada a las altas tasas de interés, conforma un «combo» que impide cualquier señal de reactivación a corto plazo.
Finalmente, ante la falta de financiamiento bancario tradicional, la provincia apuesta al rol del Consejo Federal de Inversiones (CFI) como único salvavidas para el sector productivo. Con tasas subsidiadas que rondan el 28% anual, el Gobierno busca incentivar proyectos que reduzcan costos operativos, como la instalación de paneles solares en empresas locales, para intentar sostener la actividad privada mientras el sector público navega la mayor caída de ingresos de los últimos años. (Radio República)