En la planta de El Palomar, la firma Stellantis anunció que pasará de dos turnos a solo uno a partir de mayo, complementando esta medida con un plan de retiros voluntarios que iniciará en abril. Esta decisión responde a la baja demanda desde Brasil y al retroceso de ventas locales de modelos referentes como el Peugeot 208 y 2008, que sufrieron caídas significativas en el primer bimestre del año.
Por su parte, la japonesa Toyota también prepara un ajuste de magnitud en su planta de Zárate, donde se evalúa la eliminación de uno de sus tres turnos de producción y el posible despido de 500 operarios. La empresa, que operaba las 24 horas desde inicios de 2023, enfrenta un contexto de transformación del mercado condicionado por la apertura a las importaciones y un proceso de robotización interna. A pesar de los planes de lanzamientos de nuevos productos, la realidad de los números impone un achicamiento para sostener la competitividad en un clima de negocios adverso.
Las estadísticas del sector ratifican la profundidad del bache productivo que afecta a toda la cadena de valor. Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), la producción nacional experimentó un descenso del 30,1% respecto al mismo mes de 2025, mientras que las exportaciones retrocedieron un 28,9%. Este panorama acumula ya siete meses consecutivos de caída, lo que ha encendido las alarmas en el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) ante el riesgo inminente sobre la subsistencia de las empresas autopartistas.
El inicio de 2026 está marcado por señales de incertidumbre debido a cambios estructurales en el comercio internacional, como el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, y el avance de marcas de origen chino que compiten con precios agresivos. La reducción de aranceles prevista en los acuerdos internacionales y la mayor oferta de vehículos importados están reconfigurando el mapa de ventas, obligando a las terminales radicadas en el país a adaptar su capacidad instalada a una demanda que no muestra signos de recuperación inmediata.
En este contexto, la situación de las grandes marcas refleja el impacto directo del actual modelo económico y la baja del consumo en la clase media. Mientras que en 2025 El Palomar enviaba 21.000 unidades al exterior, la cifra actual muestra un retroceso frente a las 28.000 del periodo previo, evidenciando que el frente externo ya no compensa la debilidad del mercado local. La industria automotriz, históricamente un motor del empleo industrial, enfrenta el desafío de atravesar un año de transición con estructuras más reducidas y una competencia cada vez más globalizada.