El impacto de este ajuste se siente con especial fuerza en las universidades del Noreste Argentino (NEA), como la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). En una provincia donde la actividad económica registró caídas durante 2025 y el costo de vida se ve presionado por las dinámicas de frontera, la pérdida del poder adquisitivo docente golpea no solo a los trabajadores, sino a la economía de las ciudades universitarias como Posadas, Oberá y Eldorado. Chevalier denunció que, bajo la consigna de «no hay plata», se están socavando las bases de la investigación y la formación de profesionales en toda la región.
Para la conducción de CONADU, el escenario actual responde a un «ensañamiento ideológico» contra el sistema científico y universitario. La preocupación central radica en la fuga de talentos y el riesgo de interrupción de cátedras clave, ya que el salario actual ha dejado de ser un sustento digno. Mientras el gobierno nacional insiste en el orden fiscal, el sector educativo advierte que el desfinanciamiento pone en jaque el futuro de la educación superior, afectando la movilidad social ascendente que históricamente caracterizó a la Argentina.

