De acuerdo con los datos recabados en la última Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), la percepción inflacionaria ha alcanzado un consenso casi absoluto: el 99% de los propietarios de pymes en la provincia confirmó aumentos en sus costos y productos durante el mes de marzo. Este indicador refleja la velocidad con la que la inercia de precios impacta en el extremo noreste del país, pulverizando cualquier previsibilidad financiera.
Esta asfixia en los precios se produce en un marco de profundo escepticismo sobre el rumbo de la macroeconomía nacional. El informe de la CEM destaca que el pesimismo respecto al futuro de Argentina ha escalado hasta su punto más crítico en el último año, con una mayoría de empresarios que ya no espera señales de reactivación en el corto plazo. En Misiones, la mirada es aún más cruda: solo un 9% de los encuestados visualiza un horizonte de crecimiento para la provincia, mientras que el resto se debate entre la incertidumbre y la convicción de que la actividad seguirá en retroceso bajo el actual esquema del presidente ultraderechista Javier Milei.
La parálisis de la actividad económica es el otro lado de la moneda de esta escalada inflacionaria. Durante marzo, el movimiento comercial fue calificado mayoritariamente como «regular», aunque sectores clave como la industria, la producción y el comercio minorista reportaron indicadores preocupantes. Frente a la caída de las ventas y el aumento de los costos fijos, el 88% de las empresas ha optado por una postura de «congelamiento» de sus plantillas: no se genera empleo genuino, pero se intenta sostener la estructura actual para evitar despidos masivos en un mercado interno cada vez más deprimido.
El deterioro del poder adquisitivo no solo afecta el consumo, sino que ya comenzó a resentir la cadena de pagos en toda la provincia. El informe detalla que un 33% de los empresarios notó un incremento en la mora de sus clientes, mientras que el 21% advirtió que los retrasos en los pagos se han vuelto significativos. Esta situación, sumada a la recurrente aparición de cheques rechazados, pone a las pymes misioneras en una situación de vulnerabilidad extrema, obligándolas a financiar a sus clientes en un contexto de tasas altas y falta de crédito accesible.
Finalmente, el relevamiento de la CEM -basado en la consulta a 256 empresarios de diversas localidades- identifica a la carga tributaria y la recesión como las piedras angulares que bloquean cualquier intento de recuperación. En un ecosistema donde los precios suben para casi la totalidad de los actores económicos y las ventas no acompañan, el sector privado misionero advierte que la presión es insostenible. La combinación de inflación persistente y políticas de ajuste fiscal está reconfigurando un mapa comercial donde la supervivencia diaria se ha vuelto la única prioridad.

