La pax libertaria voló por los aires en el lugar donde el movimiento se siente más cómodo: la red social X. Lo que comenzó como una serie de cuestionamientos al patrimonio y los manejos del vocero presidencial, Manuel Adorni, terminó por destapar una guerra fratricida entre el «brazo armado» digital que responde a Santiago Caputo y el esquema territorial de «El Jefe», Karina Milei, representado por el armador bonaerense Sebastián Pareja.
El detonante: La «traición» de Pareja
El conflicto escaló a niveles judiciales cuando se conoció que Sebastián Pareja denunció penalmente a un grupo de tuiteros propios por la filtración de su número personal y presuntas amenazas. La respuesta de la militancia digital no se hizo esperar. El influencer Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, disparó munición gruesa en su programa «La Misa»:
«¡Bancatela boludo! ¡Bancatela! Meas a los pibes solamente por ver La Misa, ya los conozco».
Para la tropa de «Las Fuerzas del Cielo», que Pareja —un dirigente con pasado en el peronismo y el macrismo— persiga judicialmente a quienes «dan la batalla cultural» es la prueba definitiva de que la «casta» ha cooptado el armado oficial.
Adorni en el ojo de la tormenta
Mientras los trolls se despedazan con los armadores, la figura de Manuel Adorni actúa como un pararrayos que ya no logra contener las descargas. El reciente escándalo por su crecimiento patrimonial y los contratos de su entorno ha generado grietas incluso entre sus defensores más acérrimos. Aunque el Gobierno intentó blindarlo con una foto junto a Karina Milei en Vaca Muerta, el malestar en las bases digitales es palpable: sienten que los escándalos del vocero los obligan a defensas imposibles que les restan credibilidad ante su audiencia.
¿Pochoclos o preocupación?
La interna no es solo dialéctica. En X, personajes como Lilia Lemoine han salido a cruzar al Gordo Dan, defendiendo a Pareja bajo la premisa de que «todos son necesarios para Javier». Sin embargo, el nivel de virulencia sugiere una fractura estructural.
* Los trolls de Caputo: Reclaman pureza ideológica y desprecian el pragmatismo territorial.
* El esquema de Karina: Prioriza el control del sello partidario y la construcción política tradicional (la «casta» necesaria).
La gran incógnita es si esta «estampida» digital es controlable o si, en su afán por purgar a los que consideran traidores, terminarán chocando el barco oficialista. Por ahora, el presidente Javier Milei observa desde la cima del «Triángulo de Hierro», mientras sus soldados más leales se desangran en una guerra de caracteres que ya tiene fecha en los tribunales.

