En una reciente entrevista con Radio Tupambaé, el obispo de Posadas, monseñor Juan Martínez, alertó sobre el grave deterioro del poder adquisitivo y señaló un fenómeno creciente en la era libertaria: la presencia de trabajadores formales que, pese a tener empleo, no logran superar la línea de pobreza debido a la licuación de los ingresos.
Para el prelado, la pérdida de capacidad de compra es el núcleo del conflicto social actual, un escenario donde la teoría macroeconómica del oficialismo parece colisionar con la realidad de las góndolas. Martínez fue tajante al afirmar que la pobreza ya no está ligada exclusivamente a la falta de trabajo, sino a la insuficiencia de las remuneraciones frente a la inflación de servicios y bienes básicos. En este sentido, puso en duda la representatividad de las mediciones del INDEC, argumentando que los índices oficiales no logran captar el peso real de los gastos cotidianos que enfrentan las familias misioneras.
El análisis del obispo también puso el foco en la brecha distributiva, que se ha ensanchado significativamente en los últimos meses. Según detalló, los sectores de mayores ingresos perciben hoy hasta 13 veces más que los estratos más bajos, una desigualdad que se siente con mayor rigor en los jubilados y trabajadores ante el aumento desmedido de medicamentos y alquileres. «Si la economía no se refleja en la vida diaria de la gente, pierde su sentido», sostuvo monseñor Martínez, marcando una distancia ética frente a la visión técnica y numérica que emana desde la Casa Rosada.
En otro tramo de sus declaraciones, el obispo vinculó la estabilidad institucional con la inversión en conocimiento, advirtiendo que la postergación de la educación puede degradar el sistema hacia una «pseudo democracia». En un contexto donde el gobierno nacional mantiene una tensa relación con las universidades y el sector científico, Martínez subrayó que el futuro democrático depende directamente del acceso a la formación. Asimismo, coincidió con el llamado del papa León XIV hacia la paz, rechazando los discursos agresivos que han caracterizado el clima político reciente a nivel global y nacional.
Finalmente, destacó la resiliencia y el compromiso de la comunidad de Posadas a través de la colecta de Cuaresma de Cáritas. A pesar de la caída del consumo y la asfixia financiera que sufren muchos hogares, el obispo valoró que la solidaridad se mantenga vigente como un tejido de contención frente a las políticas de austeridad. Concluyó afirmando que, en tiempos de complejidad e incertidumbre económica, la fe debe traducirse en acciones concretas para ayudar a quienes el sistema actual está dejando en los márgenes.

