Low cost regional | Flybondi baja la persiana en Encarnación: cuando el “mercado” no llena ni un 737

Flybondi baja la persiana en Encarnación: el “mercado” no se sube al avión La ruta Encarnación–Buenos Aires de Flybondi vuelve a quedar en pausa porque la venta de pasajes de febrero no despegó, sin trabas técnicas ni regulatorias, y los pocos pasajeros fueron redirigidos a Posadas mientras el aeropuerto encarnaceno queda relegado a eventos especiales como el Rally.

La ilusión de tener un vuelo regular Encarnación–Buenos Aires volvió a quedarse en la manga. Flybondi decidió poner en pausa, otra vez, la ruta que debía arrancar el 2 de febrero, luego de que la venta de pasajes para ese mes no alcanzara los niveles mínimos de “performance” que la low cost considera razonables para sostener la operación comercial.

El titular de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC), Nelson Mendoza, fue lapidario en el diagnóstico: no hubo respuesta del mercado, pese a que la “ventanilla online” estuvo abierta para febrero y sin condicionamientos extra. “El aeropuerto está habilitado, la aerolínea está habilitada”, aclaró, despejando cualquier sospecha de trabas técnicas o regulatorias y dejando toda la responsabilidad en el terreno más incómodo: el de la demanda real de pasajeros dispuestos a pagar el boleto.

La ruta ya venía con un historial accidentado. Los vuelos regulares habían sido anunciados y postergados en diciembre, luego tuvieron una breve vida durante el Mundial de Rally en agosto, y ahora vuelven a desaparecer del mapa de forma indefinida, consolidando la sensación de que Encarnación funciona más como escala eventual que como destino estable en la lógica empresarial de Flybondi.

Frente a la baja ocupación estimada, la compañía optó por una solución pragmática: redirigir a los pocos pasajeros que habían comprado para febrero hacia la vecina Posadas, emitiendo notificaciones y ofreciendo alternativas de reubicación o reprogramación del viaje. En términos formales, no hay “cancelación dramática” sino un ajuste de red; en términos políticos y territoriales, Encarnación vuelve a quedar a la sombra de un aeropuerto argentino con más volumen y más respaldo.

Desde la aerolínea explican que la decisión forma parte del “proceso natural de evaluación y maduración de una ruta”: si los números no cierran, el avión no despega. La narrativa empresarial habla de optimización y eficiencia; la lectura regional deja otra postal: una ciudad que muestra capacidad de atraer eventos internacionales pero que aún no logra consolidar un flujo sostenido de pasajeros de línea entre el sur paraguayo y la capital argentina.

Paradójicamente, el aeropuerto de Encarnación no se apaga del todo. DINAC y Flybondi coinciden en dejar la puerta abierta para operaciones especiales vinculadas a grandes citas deportivas y turísticas. El Mundial de Rally volverá a tener vuelos dedicados en agosto y ya se mencionan eventos de ciclismo asociados al Tour de France u otras competencias de alto perfil que podrían justificar, por unos días, lo que no se sostiene todo el año: aviones llenos entrando y saliendo directamente desde Buenos Aires, San Pablo u otros hubs.

Mendoza subraya que la estrategia oficial es mantener la terminal lista para esos momentos de alto impacto, articulando con autoridades locales y la empresa para que, cuando el mercado acompañe, no haya que empezar de cero. Es una suerte de “stand by aeroportuario”: luces prendidas, infraestructura disponible, pero sin el pulso cotidiano de un vuelo regular que marque la agenda y ordene la oferta turística.

El «mercado» no embarca
La prometida ruta low cost Encarnación–Buenos Aires volvió a quedarse en la plataforma: sin trabas técnicas ni regulatorias, Flybondi puso en pausa los vuelos regulares por falta de demanda, redirigió pasajeros a Posadas y dejó el aeropuerto encarnaceno reservado, por ahora, para vuelos especiales en torno al Rally y otros grandes eventos mientras la conexión diaria sigue siendo un power point antes que una realidad sostenida.

En paralelo, Flybondi ratifica que su apuesta al mercado paraguayo sigue viva, solo que por otros carriles: conserva un vuelo diario Buenos Aires–Asunción y tres frecuencias semanales entre Córdoba y Asunción, donde la demanda sí alcanza los parámetros de rentabilidad buscados. Encarnación, en cambio, queda relegada a un rol de escenario para operaciones puntuales, como si su lugar en el mapa aerocomercial fuera, por ahora, el de una ciudad que se enciende a pedido cuando el calendario deportivo lo amerita.

La frase de Mendoza sintetiza el momento: “Por el momento, los vuelos regulares de Buenos Aires a Encarnación están parados por una falta de demanda”. En tiempos en que todo se justifica en nombre del “mercado”, el resultado es un aeropuerto operativo sin vuelos regulares y una low cost que prefiere volar donde los asientos se venden solos, dejando en pausa –otra vez– el sueño de una conectividad cotidiana entre el sur paraguayo y Buenos Aires. (Fuente: aviacionline.com)