El desembarco de Palantir en la Argentina no es un episodio aislado, sino la consecuencia lógica de una trama político-empresarial que une a Javier Milei con los magnates tecnológicos de Silicon Valley y con el nuevo complejo de seguridad imperial de Estados Unidos e Israel. Tal como reconstruye Juan Alonso en Diario Red, la empresa fundada por Peter Thiel y dirigida por Alex Karp, cuyo primer gran contrato fue con la CIA, se posiciona hoy como proveedor de la arquitectura de datos que permite anticipar, vigilar y eventualmente neutralizar comportamientos humanos considerados “peligrosos”.
La genealogía de esa alianza arranca, según recuerda el propio artículo, con la primicia que Sebastián Catalano publicó en Infobae en noviembre de 2024, cuando describió cómo Milei estrechaba vínculos con los “unicornios” argentinos y con la cofradía tech de Silicon Valley, incluyendo a Elon Musk y Peter Thiel. Aquello que entonces aparecía como sintonía ideológica y negocios futuros hoy se traduce en un tablero mucho más oscuro: una empresa valuada en cientos de miles de millones de dólares, asociada a ejércitos y agencias de inteligencia de potencias globales, tejiendo lazos discretos con el poder político local desde la gestión de Mauricio Macri y con mayor intensidad desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.
El texto de Alonso se detiene en la figura de Alex Karp, retratado por un documental de la cadena alemana DW como un “nerd” formado entre Estados Unidos y Alemania, con un dominio privilegiado de las ciencias sociales, los algoritmos y la criptografía. Allí se sugiere una capacidad casi omnímoda de Palantir para perfilar vidas completas: hábitos de consumo, datos biométricos, finanzas personales, búsquedas en la web y patrones cotidianos que, cruzados por la inteligencia artificial, permiten construir modelos predictivos de conducta. La frase atribuida a Karp en ese contexto, “matamos personas”, funciona en la crónica como síntesis brutal del salto cualitativo que implica una compañía privada con un poder de vigilancia superior al de muchos Estados.
Ese poder ya fue puesto a prueba en escenarios concretos: según recuerda el artículo, el software de Palantir fue utilizado por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza y Cisjordania, facilitando operaciones que derivaron en masacres de civiles seleccionados por “portación de rostro”. También el ICE estadounidense, emblema de la política migratoria extrema de Donald Trump, se apoya en herramientas diseñadas por Palantir para planificar redadas, detenciones y deportaciones en un esquema que el propio Alonso equipara a una Gestapo del siglo XXI.
En paralelo, el gobierno de Milei avanza en la reforma del andamiaje legal de Inteligencia, Defensa y Seguridad mediante un DNU que empodera a la SIDE para detener personas sin orden judicial bajo la etiqueta de “actividades terroristas” y habilita la intervención del Ejército en seguridad interior, reduciéndolo de hecho a una Guardia Nacional. La designación del teniente general Carlos Alberto Presti, hijo de un represor procesado por delitos de lesa humanidad, al frente del Ministerio de Defensa, fue percibida por organismos como Abuelas de Plaza de Mayo como una provocación directa en un país atravesado por la memoria del terrorismo de Estado.
Alonso vincula estos movimientos con la declarada alineación geopolítica de Milei con Estados Unidos e Israel, explicitada en su entrevista con Andrés Oppenheimer antes del viaje a Davos, en un contexto de desastres socioambientales y un deterioro acelerado del salario y las jubilaciones. La hipótesis que recorre el artículo es que el objetivo del presidente es fundar una suerte de “Checa” libertaria: una policía secreta doméstica, nutrida por datos masivos y por el know-how de empresas como Palantir, capaz de perseguir opositores y disciplinar a una sociedad precarizada y endeudada mediante plataformas digitales.
El texto también recoge las alertas emitidas en las últimas semanas por periodistas de distintas tradiciones ideológicas, desde Marcelo Longobardi hasta Nicolás Lantos en El Destape, quienes insisten en que la puerta de entrada a Palantir abre un escenario de vigilancia masiva sin controles democráticos efectivos. A ello se suman las investigaciones previas de Bruno Sgarzini en el propio Diario Red, que documentaron el rol de la empresa en las deportaciones masivas impulsadas por Trump, y los informes del youtuber español Lord Draugr, que exploran tanto el poder político de Thiel como sus obsesiones biopolíticas por la prolongación de la vida y las “excentricidades” de una élite dispuesta a todo por inmortalizarse.
En una clave más cultural, Alonso recupera la fascinación de Peter Thiel por “El Señor de los Anillos” de J.R.R. Tolkien y utiliza el célebre verso del “Anillo Único” como metáfora de una plataforma tecnológica diseñada para “gobernarlos a todos, encontrarlos, atraerlos y atarlos en las tinieblas”. El mensaje es claro: en un ecosistema donde empresas opacas concentran datos sensibles de millones de personas y se articulan con gobiernos de extrema derecha, la promesa de seguridad se vuelve indisociable de la expansión de un poder de control sin precedentes.
Este artículo precedente resume y comenta los principales datos, nombres propios y advertencias que desarrolla Juan Alonso ( @jotaalonso en X) en “Una empresa de EE.UU. espía a los argentinos”, publicado en Diario Red el 21 de enero de 2026. Se recomienda fuertemente la lectura completa de la crónica original, disponible en el siguiente enlace, para acceder al detalle de fuentes, citas y referencias que sostienen este panorama inquietante sobre Palantir y el proyecto de inteligencia del gobierno de Javier Milei: https://www.diario-red.com/articulo/argentina/empresa-ee-uu-espia-argentinos/20260121100000062312.html
Acerca de Palantir Technologies, Inc., visualizable en fuentes públicas vía internet
Es una compañía estadounidense de software y servicios privada, especializada en análisis de big data. Fundada en 2003, los clientes originales de Palantir eran agencias federales de la Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos. Desde entonces expandió su base de clientes para servir gobiernos estatales y locales, así como compañías privadas en las industrias financieras y de cuidado de la salud. La compañía es conocida por dos proyectos de software en particular: Palantir Gotham, utilizada por analistas de contra-terrorismo en oficinas en la Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos y del Departamento de Estados Unidos de Defensa, investigadores de fraude en la Junta de imputabilidad y Transparencia de Recuperación, y ciberanalistas en el Monitor de Guerra de Información (responsable por las investigaciones de GhostNet y de Red de la Sombra). Palantir Metropolis es utilizado por fondos de cobertura, bancos y empresas de servicios financieros.

Palantir el nombre proviene las «piedras para ver» en los libros de fantasía El Señor de los Anillos y El Silmarillion de J. R. R. Tolkien. con sus oficinas centrales en Palo Alto, California, la compañía tiene también nueve oficinas internacionales así como cuatro oficinas en los Estados Unidos.
Palantir es generalmente considerada como una compañía fundada en 2003 por Alex Karp, Peter Thiel (ambos en la fotografía), Joe Lonsdale, Stephen Cohen, y Nathan Gettings.
Las inversiones iniciales fueron de dos millones de dólares del brazo de inversiones In-Q-Tel de la Agencia Central de Inteligencia y treinta millones de dólares de Thiel y su empresa, Founders Fund. Alex Karp es el CEO de Palantir.
La compañía estaba valorada en quince mil millones de dólares en noviembre de 2014. En junio de 2015, Buzzfeed informó que la compañía estaba levantando hasta quinientos millones de dólares en nuevos capitales con una tasación de veinte mil millones de dólares.
En diciembre de 2015, levantó ochocientos ochenta millones de dólares adicionales, mientras la compañía era todavía valorada en veinte mil millones de dólares. En febrero de 2016, Palantir compró Kimono Labs, una startup que hace fácil recoger información de sitios web públicos.
La gerencia presentó una solicitud preliminar de cotización bursátil ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC), según anunció la empresa el 6 de julio de 2020. A mediados de junio de 2020, hubo informes sobre un posible debut en la bolsa, algo a lo que la gerencia se había resistido durante mucho tiempo.
Palantir se lanzó a la bolsa a través de una colocación directa (DPO) el 30 de septiembre de 2020 en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE). En este procedimiento inusual, no se necesitaron líderes de consorcio, ya que las acciones pudieron registrarse directamente en la bolsa sin el habitual proceso de fijación de precios. Palantir cerró el año 2019 con una pérdida de aproximadamente quinientos noventa millones de dólares, después de un déficit de casi seiscientos millones de dólares en 2018. En ese año, el ingreso fue de apenas más de setecientos cuarenta millones de dólares.
En la primera mitad del año 2020, el aumento de ingresos de la empresa fue del 49 % en comparación con el año anterior, con una plantilla actual de dos mil quinientos empleados en todo el mundo y un salario promedio de ciento veinticinco mil dólares.
Su oferta actual está respaldada en cuatro plataformas ampliamente reconocidas, cada una con propósitos específicos:
Gotham: Orientada a agencias gubernamentales y de inteligencia, diseñada para integrar y analizar grandes volúmenes de información, facilitando la toma de decisiones estratégicas y operativas.
Metropolis: Inspirada en el sistema antifraude original de PayPal, se enfoca en el análisis cuantitativo de datos financieros. Antes conocida como Palantir Finance, permite detectar patrones, relaciones y anomalías en conjuntos de datos comerciales, públicos y privados, incluyendo análisis predictivo.
Foundry: Funciona como un sistema operativo para datos empresariales, permitiendo unificar información dispersa para generar una visión integral de las operaciones y facilitar decisiones informadas.
Palantir AIP: Conecta operaciones empresariales con capacidades de IA generativa y grandes modelos de lenguaje (LLM). Facilita el desarrollo de agentes inteligentes, automatizaciones, evaluaciones de rendimiento y sistemas adaptativos. En el ámbito militar, esta tecnología permite identificar objetivos enemigos y sugerir planes de ataque.
Este artículo precedente resume y comenta los principales datos, nombres propios y advertencias que desarrolla Juan Alonso ( @jotaalonso en X) en “Una empresa de EE.UU. espía a los argentinos”, publicado en Diario Red el 21 de enero de 2026. Se recomienda fuertemente la lectura completa de la crónica original, disponible en el siguiente enlace, para acceder al detalle de fuentes, citas y referencias que sostienen este panorama inquietante sobre Palantir y el proyecto de inteligencia del gobierno de Javier Milei: 
