El gobierno de Estados Unidos de Norteamérica secuestró al presidente de Venezuela y su esposa

La audaz operación estadounidense de secuestrar a Nicolás Maduro y Cilia Flores desata una tormenta geopolítica: apoyos occidentales, críticas de Rusia y China, y tensiones en América Latina. Trump promete administrar Venezuela. Entre otras preguntas hay un interrogante inquietante: ¿Hay otros países en la mira de Donald Trump?

El audaz secuestro del presidente Nicolás Maduro por militares estadounidenses marca un punto de inflexión en la geopolítica hemisférica. Ejecutado el 3 de enero de 2026, el operativo expuso las tensiones acumuladas por la crisis venezolana: hiperinflación, éxodo masivo y acusaciones de narcotráfico. Donald Trump reivindicó la operación como paso inicial para «administrar» Venezuela con funcionarios norteamericanos para un proceso de «transición».

El secuestro según Trump

Donald Trump relató el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro como una «operación impecable de las fuerzas especiales estadounidenses». Según el exmandatario, un equipo de Navy SEALs infiltró Caracas en helicópteros Black Hawk sigilosos la noche del 28 de diciembre de 2025, neutralizando guardias en el Palacio de Miraflores con drones y gas no letal. Maduro fue extraído en menos de 15 minutos y trasladado a una base en Colombia. Trump justificó la acción como «liberación humanitaria» para «administrar Venezuela directamente» mediante un gobierno provisional bajo supervisión de EE.UU., prometiendo elecciones libres en 90 días y el fin del «régimen socialista». «Venezuela será grande de nuevo», afirmó en redes sociales.

Repercusiones
La región reaccionó con un mosaico de posiciones. Brasil, bajo Lula da Silva, condenó el acto como «violación flagrante del derecho internacional» y movilizó tropas en la frontera amazónica, temiendo un efecto dominó en la Amazonía. Desde Colombia el presidente Petro exigió «diálogo inclusivo» para evitar una guerra civil. Argentina, con Javier Milei, aplaudió la movida: «Es el fin del castrochavismo», tuiteó el mandatario, alineándose con su agenda libertaria.

En México, la presidenta Sheinbaum convocó a la OEA para una sesión de emergencia, mientras Cuba y Nicaragua rompieron relaciones diplomáticas con EE.UU., acusándolo de «imperialismo yanqui». La frontera venezolana colapsó temporalmente, con miles de refugiados intentando salir, saturando sistemas humanitarios.

Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York, traslada a Trump su rechazo al ataque en Venezuela. Dice que Trump ha violado las leyes federales e internacionales.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha manifestado este sábado que cualquier «solución» para Venezuela, tras el ataque estadounidense sobre Caracas y alrededores y la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, debe respetar el derecho Internacional.

En un mensaje publicado en su cuenta de X, Von der Leyen ha indicado que está siguiendo «muy de cerca» la situación en Venezuela y declarado que la UE «está de parte del pueblo de Venezuela y respaldará una transición pacífica y democrática».

Vladimir Putin preguntó irónicamente en X si Rusia también podía secuestrar al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y administrar Ucrania en un proceso de transición para normalizar ese país, pues Zelenzky tiene vencido su mandato.

La ONU, paralizada por vetos, vio a António Guterres calificar el evento de «ilegal», aunque sin mecanismos de fuerza. Países no alineados como India y Sudáfrica pidieron cautela, temiendo precedentes para sus propios conflictos internos.

Implicaciones Económicas y Energéticas Globales
El petróleo venezolano, con reservas probadas de 300.000 millones de barriles, disparó los precios Brent a 120 dólares por barril, beneficiando a productores OPEP pero encareciendo combustibles en Europa. EE.UU. planea licitaciones rápidas para Chevron y Exxon en Venezuela, cuyas riquezas Trump considera propias, prometiendo 2 millones de barriles diarios extras.

Escenarios Futuros y Lecciones Geopolíticas
El secuestro redefine alianzas: Occidente gana influencia en el hemisferio sur, pero acelera un mundo bipolar. Elecciones en marzo de 2026 podrían legitimar el nuevo régimen, o derivar en guerrilla prolongada.

Este episodio evoca intervenciones pasadas como Panamá 1989, recordándonos que la fuerza acelera cambios, pero la legitimidad los sostiene. El mundo observa: ¿triunfo de la democracia o escalada a conflicto mayor?

La operación militar estadounidense en Venezuela, denominada «Resolución Absoluta» o «Lanza del Sur», culminó el 3 de enero de 2026 con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores tras un ataque relámpago de cinco horas. Autorizada por Donald Trump desde Florida, neutralizó defensas venezolanas sin bajas estadounidenses, aunque causó heridos y destrucción en objetivos clave.[1][2][3]

Cronología del Ataque
– 22:46 hs (NY, 23:46 Caracas, 28 dic 2025): Trump aprueba el despliegue desde su residencia; inicia con guerra electrónica vía EA-18 Growler para cegar radares.
– 01:00 hs (3 ene 2026): Explosiones en Caracas, La Guaira, Aragua y Miranda; helicópteros MH-47 Chinook y drones atacan Palacio de Miraflores y bases militares.
– Despliegue masivo: 150 aeronaves (F-35, F-22, B-1), 15 buques (incl. USS Iwo Jima)

– Extracción: Comandos Navy SEALs irrumpen en Miraflores; Maduro y Flores son vendados y evacuados en menos de 15 minutos a buque rumbo Nueva York para juicio por narcotráfico.

Objetivos y Justificación
Trump monitoreó en tiempo real, llamándolo «show televisivo» y «brillante»; buscaba desmantelar narcocárteles chavistas, tras meses de bloqueos navales (Skipper y Centuries incautados). EE.UU. rechazó otro chavista en poder, prometiendo rol en transición venezolana.

Consecuencias Inmediatas
Apagones en Caracas, columnas de humo en aeropuerto Higuerote; chavismo en limbo con Delcy Rodríguez al mando provisional.

Venezuela enfrenta un caos político profundo tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. La nación permanece en un limbo de poder, con tensiones militares y económicas exacerbadas.

Vacío de poder chavista
La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió temporalmente como presidenta interina según la Constitución, exigiendo una «prueba de vida» de Maduro y decretando un estado de conmoción exterior. Diosdado Cabello, ministro del Interior, llamó a la calma desde las calles rodeado de fuerzas de seguridad, pero la cúpula chavista está descabezada y dividida. Hay presencia militar elevada y lealtades inciertas en las Fuerzas Armadas.

Situación Social
Filas largas por provisiones marcan la vida diaria, con servicios colapsados y probable movimiento mmigratorio masivo. Oposición liderada por María Corina Machado presiona por transición, pero chavistas resisten sin mostrar interés en negociar.