Miguel Ángel Pichetto reveló los detalles de una reunión de más de una hora con Cristina Kirchner, a quien le propuso estructurar un espacio opositor que tome como espejo el armado de Luiz Inácio Lula da Silva frente a Jair Bolsonaro en Brasil. Este nuevo esquema busca alejarse de las estéticas del pasado y de conceptos como el «Estado presente», calificándolos como ideas que ya fracasaron, para enfocarse en una inserción inteligente de Argentina en el mundo y una previsibilidad económica que evite saltos bruscos en el tipo de cambio.
En el marco de la prisión domiciliaria que cumple la ex mandataria, el encuentro fue calificado por el diputado como «fraternal» y centrado exclusivamente en el presente y el futuro del país. Pichetto subrayó que el programa de este frente anti libertario debe ser estrictamente capitalista, dejando de lado el intervencionismo viejo para priorizar la industria y el empleo. Durante la charla, ambos coincidieron en la necesidad de reunir a los partidos democráticos del centro nacional bajo una propuesta que garantice estabilidad y que no sea percibida como una amenaza para los mercados financieros.
El diagnóstico de Pichetto sobre la situación actual pone el foco en la crisis de identidad del peronismo y en la pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos. Según el legislador, los ejes centrales de la discusión política hoy deben ser el drama de la caída del ingreso real y el impacto de la recesión en el sector público y privado. Por este motivo, justificó su rechazo a las reformas laborales impulsadas por el oficialismo, advirtiendo que muchas de las restricciones al derecho de huelga terminarán en un proceso de judicialización por afectar derechos constitucionales básicos.
Respecto a la figura de la ex presidenta, el diputado la describió con mucho temple y muy activa en el análisis de la política exterior, especialmente en la relación entre Estados Unidos y China. Pichetto también criticó el rigor de la justicia al imponerle una pulsera electrónica, calificándolo como un exceso, y reiteró su postura histórica sobre la inconveniencia de someter a exmandatarios a procesos judiciales por su posición en la cúspide de la pirámide estatal. Para el dirigente de Encuentro Federal, la política debe dejar de lado las estigmatizaciones y los conceptos de «traición» para entender que las circunstancias cambian y exigen nuevos consensos.
Finalmente, el diseño de este espacio opositor propone una visión pragmática en las relaciones internacionales, ubicando a la Argentina en una posición cercana a Occidente pero con un vínculo comercial inteligente con China que no asfixie la producción local. La intención de Pichetto es ocupar un centro político hoy vacante, intentando atraer a gobernadores y sectores que, ante la recesión actual, busquen una alternativa que priorice la industria nacional por sobre la especulación financiera. Esta búsqueda de un «capitalismo productivo» se perfila como el eje discursivo para aglutinar al peronismo y a fuerzas aliadas en un programa que logre dar respuesta a la caída real de los ingresos que afecta a la ciudadanía.

