Mientras el acceso a las apuestas online crece sin filtros entre los jóvenes, expertos y organizaciones advierten que la solución no es solo técnica, sino humana y sistémica. La necesidad de un «escudo» interdisciplinario.
En los últimos dos años, los patios de las escuelas y los grupos de WhatsApp han dejado de ser solo espacios de socialización para convertirse, en muchos casos, en sucursales de casinos virtuales. La facilidad de acceso —un celular, una billetera virtual y la falta de controles efectivos de identidad— ha disparado una epidemia silenciosa: la ludopatía digital en adolescentes.
El factor emocional: La mirada de Débora Blanca
Para la psicóloga Débora Blanca, especialista en ludopatía y directora de Lazos en Juego, la problemática no empieza en la aplicación de apuestas, sino en lo que sucede antes. Blanca sostiene que las apuestas online funcionan como un «anestésico» para el malestar adolescente.
«El joven no busca solo el dinero; busca la excitación que lo saque de la apatía o de la angustia, explica la especialista.
Según Blanca, la rapidez de la apuesta digital anula el pensamiento. En el mundo virtual, el tiempo se detiene y la pérdida de dinero se desmaterializa: son solo números en una pantalla, lo que facilita que el chico pierda la noción de la realidad hasta que la deuda es asfixiante.
La incidencia social: La visión de la Fundación LEA
Desde la Fundación LEA , el enfoque se centra en la responsabilidad colectiva y el entorno. La fundación destaca que el bombardeo publicitario —protagonizado por influencers, futbolistas y clubes deportivos— ha normalizado una actividad que, por definición, está prohibida para menores.
Para los referentes de LEA, el vacío legal y la falta de campañas de concientización han permitido que el juego online se infiltre en la cotidianidad de las familias.
La urgencia de la prevención y el trabajo interdisciplinario
El consenso entre los especialistas es claro: no alcanza con bloquear sitios web o prohibir el uso de celulares en las aulas. Se requiere un tejido de contención que involucre a tres pilares fundamentales:
1. El Estado: Debe ir más allá de la regulación impositiva. Es urgente una legislación que limite estrictamente la publicidad de apuestas, exija sistemas de reconocimiento biométrico real y financie programas de salud mental especializados en adicciones conductuales.
2. La Familia: Es el primer frente de prevención. Los expertos sugieren que los padres recuperen el diálogo sobre el valor del dinero y los riesgos del mundo digital. No se trata de espiar el celular, sino de acompañar y observar cambios de conducta (irritabilidad, aislamiento, pedidos inusuales de dinero).
3. Las ONG y el Sector Civil: Organizaciones como LEA cumplen un rol vital en la educación no formal, un claro ejemplo es su Ciclo de Mateadas Virtuales una propuesta de encuentros virtuales orientados a la reflexión colectiva sobre los desafíos del mundo digital, con especial foco en la prevención, el cuidado y el acompañamiento de niños, niñas y adolescentes. la primer mateada que se realizará el 19 de febrero lleva por título “Casino 24/7: ¿Por qué las apuestas online están captando adolescentes?”
Hacia una «humanidad digital»
La prevención de la ludopatía digital debe entenderse como un acto de cuidado de las niñeces. En un mundo que empuja a los jóvenes a resultados inmediatos y éxito económico fácil, el trabajo interdisciplinario busca devolverles el derecho al tiempo, al juego sano y al aburrimiento creativo.
El desafío actual es pasar de la preocupación a la acción. Como bien señala el debate sobre la baja de imputabilidad: si consideramos a un joven lo suficientemente maduro para el castigo, deberíamos ser lo suficientemente responsables como sociedad para protegerlo de un mercado que lucra con su inmadurez biológica. (Mauricio Barrios, miembro de Fundación LEA y Diplomado en Ciudadanía Digital)

