Argentina / Internacionales | Amigos de Milei no le dan la derecha: Vox y Patriots bloquean el acuerdo UE-Mercosur

El presidente ultraderechista Javier Milei suele presentarse como el líder global de una nueva derecha indomable, pero en la práctica, sus aliados europeos parecen ignorar por completo su agenda de apertura económica. En una movida que dejó boquiabiertos a los industriales argentinos, el partido español Vox y el grupo Patriots for Europe -el espacio político donde Milei busca refugio ideológico en cada viaje a Madrid- se aliaron con la izquierda radical para paralizar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Esta "victoria histórica", festejada por los mismos sectores que el mandatario califica de "zurdos", deja en claro que el supuesto liderazgo internacional de Milei no logra torcerle el brazo ni siquiera a sus socios más cercanos cuando de negocios se trata.

La maniobra parlamentaria en Bruselas consistió en enviar el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, un paso burocrático que congela cualquier avance por un plazo de hasta dos años. Lo irónico del caso es que para lograr este freno, los diputados de Santiago Abascal votaron en sintonía con fuerzas como Sumar, Podemos y el independentismo catalán. Mientras en Argentina el discurso oficial insiste en que el país ha vuelto a ser un actor relevante en el mundo bajo la doctrina de la libertad, la realidad en la Eurocámara demuestra que los amigos de Milei priorizan el proteccionismo agrícola de sus propios países, dejando al presidente argentino hablando solo en el escenario de la integración comercial.

Para los productores y exportadores de la región, el golpe es doble. Por un lado, se pierde una oportunidad de oro para acceder a un mercado de 450 millones de consumidores en un momento de asfixia económica interna. Por el otro, queda expuesta la fragilidad de la diplomacia de «likes» y fotos: la cercanía afectiva de Milei con los líderes de la derecha radical europea no se traduce en votos a favor de los intereses nacionales. La retórica de la «libertad carajo» parece terminar allí donde los agricultores franceses o españoles empiezan a presionar a sus representantes, dejando a la Argentina de Milei en un lugar de irrelevancia política frente a sus propios referentes ideológicos.

Desde la Comisión Europea, el malestar es evidente, ya que consideran que este retraso legal llega en el peor momento posible para la diversificación de mercados. Aunque el canciller alemán Friedrich Merz y otros sectores liberales exigen que el acuerdo se aplique de forma provisional para esquivar el bloqueo del Parlamento, el daño político ya está hecho. El Ejecutivo comunitario se debate ahora entre avanzar y arriesgarse a un conflicto institucional sin precedentes o aceptar que el tratado más ambicioso de las últimas décadas ha quedado rehén de una pinza política conformada por la izquierda y la ultraderecha que Milei tanto admira.

En definitiva, este episodio revela que el «faro de la libertad» no tiene potencia suficiente para iluminar las decisiones de sus colegas en Bruselas. Los industriales argentinos, que esperaban que el alineamiento con la derecha global abriera puertas, hoy se encuentran con que los aliados del presidente ultraderechista Javier Milei son quienes cierran el candado. Mientras el Gobierno insiste con una épica de refundación nacional, sus socios externos le dan la espalda en el tablero real, demostrando que en la política internacional los intereses de bolsillo siempre valen más que las afinidades de cartelera.