Argentina / Economía | Panaderías al horno: ventas en picada y riesgo de despidos masivos en misiones para febrero

El aroma a pan recién horneado no alcanza para ocultar el aroma a crisis que envuelve a las panaderías misioneras en este arranque de 2026. Durante la primera quincena de enero, el sector registró una caída estrepitosa del 40% en sus ventas en comparación con el año anterior, un desplome que pone a los comerciantes entre la espada y la pared. Omar Acosta, titular del Centro de Industriales Panaderos, lanzó una advertencia cruda: con semejante nivel de parálisis en el consumo, sostener las estructuras de empleados actuales se ha vuelto una misión casi imposible, lo que anticipa una ola de despidos para el mes de febrero.

La estacionalidad del verano siempre fue un desafío para el rubro, pero este año la recesión ha profundizado el bache. Según explicó Acosta, la baja producción es tan evidente que muchos locales operan con normalidad pese a tener a gran parte de su personal de vacaciones, lo que evidencia que la demanda actual es apenas una fracción de la habitual. El centro de las ciudades se ha transformado en un desierto comercial debido al receso escolar y las vacaciones, dejando a los mostradores vacíos y a los hornos trabajando a media máquina mientras esperan que marzo traiga algo de alivio con el inicio de clases.

El panorama se vuelve todavía más asfixiante por la presión de los costos fijos que, a diferencia de las ventas, no dejan de subir. Aunque el programa provincial «Ahora Pan» brinda un respiro en la factura de luz, el resto de los insumos, los alquileres y las cargas sociales siguen en ascenso. Esta situación se agrava por el ajuste de precios trimestral de los proveedores de harina y el impacto de las políticas económicas del presidente ultraderechista Javier Milei, que han erosionado el poder adquisitivo de los clientes, quienes hoy limitan sus compras a lo estrictamente necesario.

El empleo es el eslabón más débil de esta cadena. Acosta confesó que, si bien formar a un panadero especializado requiere tiempo y dinero, la realidad económica manda: no se puede mantener la misma nómina con casi la mitad de los ingresos perdidos. Aunque los empresarios intentan evitar las cesantías por la dificultad de hallar mano de obra calificada, el sector ya reporta bajas aisladas y se teme que en febrero los recortes se formalicen en gran parte de las panaderías de la provincia y del país, ya que la crisis es un fenómeno que la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA) observa a nivel nacional.

Como si el desplome del consumo y la inflación no fueran suficientes, la competencia desleal termina de acorralar a los industriales habilitados. El surgimiento de panaderías clandestinas que operan sin controles sanitarios ni cargas impositivas permite ofrecer precios más bajos, captando a un consumidor que hoy prioriza el bolsillo por sobre la seguridad alimentaria. Ante este escenario, los panaderos misioneros resisten como pueden, apostando todas sus fichas a una reactivación en marzo que frene la sangría de puestos de trabajo y cierre de locales. (Con información de FM Santa María de las Misiones)