Argentina / Economía | La mora empresaria se duplicó en Misiones y asfixia al sector productivo

Los datos que veníamos adelantando desde Vox Populi sobre la fragilidad del sector privado en la provincia se confirmaron con una contundencia estadística alarmante. Según un reciente informe del Banco Provincia de Buenos Aires, basado en registros del Banco Central, la morosidad de las empresas misioneras trepó del 7,4% en julio de 2024 a un crítico 13,6% en enero de 2026.

La duplicación del incumplimiento en los pagos en menos de dos años evidencia el impacto directo de las políticas de ajuste del presidente ultraderechista, Javier Milei, quien ha priorizado el orden macroeconómico a costa de la solvencia del entramado pyme local.

Este deterioro acelerado sitúa a Misiones en una sintonía preocupante con el resto del NEA, donde la cadena de pagos muestra signos de resquebrajamiento sistémico. Mientras en Chaco la mora escaló al 12,1% y en Corrientes al 12,5%, el escenario misionero destaca por la velocidad con la que el «estrangulamiento» financiero ha golpeado a sus industrias base. La caída del consumo interno y la pérdida de competitividad en la frontera, factores que hemos analizado sistemáticamente, encuentran aquí su correlato financiero: las empresas ya no solo venden menos, sino que han perdido la capacidad básica de honrar sus deudas.

El informe revela además una segmentación regresiva que profundiza la desigualdad en el sistema crediticio. Mientras el 1% de las grandes corporaciones concentra el 75% del crédito total con niveles de mora estables, el resto de las empresas —especialmente las más chicas— enfrenta una irregularidad que ya alcanza al 13,5%. Esta brecha confirma que el modelo económico actual favorece una concentración de capital asimétrica, dejando a las pequeñas y medianas empresas misioneras en una situación de vulnerabilidad extrema, operando bajo una presión financiera similar a la de los hogares más castigados.

A nivel sectorial, el impacto es transversal y devastador para la matriz económica de la región. Los rubros de hoteles y restaurantes encabezan la morosidad con un 17,2%, seguidos de cerca por el sector textil y la pesca. Incluso en actividades que muestran leves destellos de crecimiento, como el agro o la minería, la irregularidad en los pagos se mantiene firme. Esto demuestra que la expansión aislada de la producción no es suficiente si no viene acompañada de una mejora real en la demanda y en el poder adquisitivo de quienes deben sostener el consumo en las góndolas y comercios de Posadas.

Hacia adelante, la sostenibilidad del sector privado en la tierra colorada depende de un giro urgente en la dinámica de ingresos que el gobierno libertario parece postergar. Como hemos sostenido en nuestras premisas editoriales, no hay recuperación genuina posible sin una mejora en la capacidad de pago de las familias y las empresas. Si la mora continúa expandiéndose al ritmo actual, el riesgo de un cierre masivo de unidades productivas pasará de ser una advertencia a una realidad irreversible para la economía provincial.