El retroceso se percibe con total crudeza al observar la serie histórica del Índice de Ventas Totales a precios constantes, que funciona como un termómetro del volumen físico de mercadería que sale de las góndolas. Mientras que en noviembre de 2023 este índice se ubicaba en 92,9 puntos, un año después ya había descendido a 78,3, para terminar hundiéndose en los 71,4 puntos actuales. Esta pérdida de más de 21 puntos en apenas dos años es la evidencia científica de un mercado que se achica de forma estructural y que todavía no ha logrado encontrar un punto de equilibrio o recuperación, marcando una de las etapas más difíciles para el comercio local.

Datos aterradores sobre las ventas en Misiones. Los precios suben (primer columna – facturación) pero se vende mucho menos (segunda columna – concumo)). La situación es insostenible desde donde se la mire.
El desglose por rubros en el último año explica este derrumbe a través de cifras críticas en productos esenciales para la mesa familiar y bienes de uso cotidiano. El sector de las carnes se hundió un 21,5%, mientras que el rubro de indumentaria, calzado y textiles para el hogar sufrió la mayor baja con un -22,7%, cifras que muestran una parálisis casi total en el recambio de bienes no esenciales. Estas bajas también golpean con fuerza a categorías diarias como las bebidas, que cayeron un 16,6%, y los lácteos, que registraron un descenso del 11,3%, confirmando que el ajuste ya no es una opción, sino una realidad forzada por el bolsillo.
En este contexto de retracción generalizada, solo la verdulería (+9,2%) y el sector de almacén (+2,3%) mostraron signos de crecimiento, lo que ratifica la sustitución de alimentos: el consumidor abandona las carnes y productos procesados para refugiarse en carbohidratos y opciones de despensa para estirar el presupuesto. Sin embargo, esta migración no alcanza para equilibrar la balanza, ya que la caída mensual de noviembre respecto a octubre fue del 3,8% a precios constantes. Incluso al observar la «tendencia-ciclo», un indicador que limpia los datos de saltos estacionales, la variación mensual fue del -0,7%, lo que ratifica que la tendencia de fondo sigue siendo el declive del consumo.
La trampa de los números queda al descubierto al analizar la diferencia técnica entre los índices que presenta el IPEC. El Índice de Facturación (precios corrientes) mide la cantidad bruta de pesos que ingresan a las cajas y creció un 10,2% interanual; pero este número es un espejismo nominal que incluye la inflación y no significa crecimiento, sino que los productos son más caros. Por el contrario, el Índice de Ventas Reales (precios constantes) descuenta el efecto de la suba de precios para medir el volumen físico de lo vendido. Que este índice haya pasado de 92 a 71 puntos es la prueba de que, aunque circulen más billetes, los misioneros se llevan un volumen de mercadería drásticamente menor.
Finalmente, el análisis del informe demuestra que el sistema comercial se está contrayendo de forma sostenida a pesar del aumento nominal en la recaudación. Si los supermercados facturan un 10% más pero el índice de volumen físico cae sistemáticamente de 92 a 71, el bienestar real de la población retrocede y la actividad económica se resiente. Con este acumulado de pérdidas en sectores estratégicos como panadería (-11,8%) y artículos de limpieza (-7,2%), el cierre del 2025 muestra a una Misiones que lucha por sostener sus niveles básicos de consumo frente a una inercia de precios que todavía no permite el rebote del salario real.
Informe completo del IPEC: IPEC-Misiones-Indice-de-vta-de-Superm_Nov2025-COMUNICADO-N°004

