Argentina / Economía | Informe FIEL: La industria no tocó piso en el 2025 recesivo y el inicio del 2026 fue más que crítico

El panorama fabril en Argentina atraviesa una tormenta perfecta que combina un cierre de año negativo con un inicio de 2026 que profundiza la incertidumbre en los principales sectores productivos. Según el último informe del Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, la actividad encadenó siete meses consecutivos de caída interanual, dejando atrás el breve espejismo de recuperación del primer semestre del año pasado.

Este retroceso no es un hecho aislado, sino que marca la consolidación de un ciclo contractivo que tiene a la industria automotriz y a la metalmecánica como las víctimas más visibles de una crisis que parece no haber tocado fondo.

Durante 2025, la industria registró una caída del 0,8%, una cifra que, aunque parece moderada, oculta un quiebre drástico en la tendencia a mitad de año. Mientras que los primeros seis meses mostraron un rebote estadístico tras el complejo escenario de 2024, el segundo semestre fue implacable: la inestabilidad cambiaria, la incertidumbre financiera y los ruidos electorales paralizaron las decisiones de inversión y consumo. Sectores clave como el de químicos y plásticos se desplomaron casi un 10%, mientras que la producción de bienes de consumo durable retrocedió un 6,1%, marcando el tercer año consecutivo de pérdidas para este segmento.

El arranque de 2026 ha resultado ser todavía más hostil para el entramado productivo nacional, con una baja interanual del 3,6% solo en el mes de enero. Lo que más preocupa a los analistas es la profundidad del golpe en los sectores estratégicos; la fabricación de automóviles lidera el ranking del pesimismo con un derrumbe superior al 30% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este escenario se ve agravado por paradas de planta programadas en las terminales y el cierre de fábricas de insumos críticos, como neumáticos, lo que anticipa que los números de febrero difícilmente muestren una cara más amable.

La segmentación por tipo de bienes revela que la parálisis es estructural, afectando especialmente a los bienes de capital, que se hundieron un 15,5% en el primer mes del año. Si bien sectores como alimentos y bebidas o la refinación de petróleo lograron sostener números positivos, su crecimiento es insuficiente para compensar el lastre del resto de la industria. Actualmente, el 65% de las actividades industriales se encuentra en terreno negativo, lo que demuestra una difusión de la caída que abarca a la gran mayoría de las ramas manufactureras del país.

Hacia adelante, las señales de recuperación son todavía difusas y dependen de una estabilización que los mercados aún no terminan de convalidar. Para que la fase recesiva que inició formalmente en febrero de 2025 llegue a su fin, se requiere no solo una moderación en el ritmo de caída, sino la emergencia de sectores que funcionen como motores genuinos de tracción. Por ahora, la industria argentina se mantiene en modo supervivencia, intentando descifrar cuándo terminará de procesar el impacto de un bienio que ha diezmado su capacidad operativa.