Para comprender la gravedad del dato, es necesario desglosar cómo se mide la economía hogareña. El IPEC distingue entre precios corrientes (el monto total en pesos que el cajero marca en el ticket hoy) y precios constantes (una medición que elimina el efecto de la inflación para ver cuántas unidades se vendieron realmente). Mientras a nivel nacional el consumo mostró un leve respiro con una suba del 2,7% en octubre, Misiones quedó a contramano con una caída real, afectada por la pérdida del poder adquisitivo y la presión impositiva que castiga al comercio local.
La heladera en crisis: lo que más cayó

Carnes, lácteos, pnadería y bebidas en rojo con caídas estrepitosas en el consumo.
La caída del 2,6% en el índice general de precios constantes esconde derrumbes mucho más profundos en rubros sensibles para la dieta familiar. La sustitución de alimentos es evidente:
Carnes: Fue el rubro más castigado con una estrepitosa caída del -17,9%.
Lácteos y Bebidas: Ambos sectores registraron bajas superiores al 6%, lo que indica que las familias están recortando incluso en productos esenciales o de primera necesidad.
Alimentos preparados: La crisis del tiempo y el bolsillo se nota en la rotisería, que cayó un 8,1%.
En contraste, los únicos sectores que mostraron brotes verdes fueron Verdulería (9,1%) y Almacén (6,2%), lo que sugiere que el consumidor misionero está volcando su presupuesto a productos de base (fideos, arroz, legumbres) y vegetales, desplazando la proteína animal por opciones más económicas.
¿Por qué cae el consumo si se factura más?
Para entender la medición, el informe del IPEC utiliza el año 2017 como «base 100». Esto permite comparar peras con peras a lo largo del tiempo. Si en octubre de 2024 el índice de precios constantes era de 76,2 y en octubre de 2025 bajó a 74,3, significa que la provincia está vendiendo menos mercadería que hace un año, aunque los pesos que entran a la caja sean muchos más por culpa de la inflación.
Además, la serie desestacionalizada (que quita los efectos de las fiestas o fechas especiales) marcó una baja del 4,1% mensual. Esto confirma que el retroceso no es una casualidad del calendario, sino una tendencia-ciclo de estancamiento. En una provincia fronteriza como Misiones, donde el comercio es el motor del empleo, que la gente compre menos carne y leche es el síntoma más claro de una recesión que el orden fiscal nacional aún no ha logrado revertir en las góndolas locales.

