A la espera del dato oficial del INDEC que se conocerá el próximo 14 de abril, las proyecciones de las consultoras económicas advierten que, aunque a nivel nacional se observe una leve moderación, en regiones con alta dependencia del transporte automotor como Misiones, el impacto del combustible será determinante en la formación de precios local. Con el Brent superando los u$s100 por barril y una brecha de precios que sigue castigando al interior frente a la Capital Federal, la tierra colorada enfrenta una presión inflacionaria adicional por su condición fronteriza y logística.
La dinámica del mercado energético internacional, marcada por la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, ya tuvo un traslado parcial a los surtidores locales. A pesar de que el Gobierno nacional decidió postergar hasta mayo la actualización del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) para intentar frenar la escalada, la realidad en las estaciones de servicio de la provincia muestra una cara distinta. Según datos de Facimex Valores, la nafta súper ya acumula una suba superior al 21% en las últimas semanas, lo que genera un efecto de arrastre estadístico para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril que se estima en torno al 11,8% solo en el rubro combustibles.
Para Misiones, esta no es una noticia aislada, sino la profundización de un fenómeno de encarecimiento de la vida diaria. Las consultoras estiman que el impacto directo de estas subas en el IPC general se ubicará entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales, pero el peligro real reside en el efecto indirecto. Al ser una economía que recibe la gran mayoría de sus insumos y alimentos vía terrestre, el encarecimiento del gasoil se traduce casi de inmediato en las góndolas de los supermercados de Posadas y el interior. Mientras la nafta súper ya perforó el techo de los $2.000 por litro en gran parte del país, el costo de flete hacia el noreste argentino actúa como un multiplicador de la inflación minorista.
En este contexto, las alternativas de ahorro se vuelven limitadas. Aunque a nivel nacional las conversiones a GNC crecieron un 40% debido a que el metro cúbico se mantiene cerca de los $790, en Misiones la falta de infraestructura de gas natural deja a los usuarios y transportistas cautivos de los combustibles líquidos. Esta asimetría estructural hace que el «ancla» que intenta imponer el Gobierno nacional mediante el tipo de cambio y la política monetaria sea menos efectiva en la región, donde el costo de la energía y el transporte tiene un peso relativo mucho mayor en el presupuesto familiar que en el centro del país.
Hacia adelante, el panorama sigue siendo de alerta. Firmas como Adcap Grupo Financiero señalan que, a pesar de los aumentos, el precio de las naftas todavía se encuentra un 20% por debajo de la paridad de importación. Esto sugiere que, una vez que pase la tregua de 45 días prometida por YPF y se descongelen los impuestos en mayo, vendrá una nueva corrección de precios. Para el periodista y el consumidor misionero, esto significa que el alivio es solo transitorio y que la presión sobre el costo de vida seguirá siendo la constante en una provincia que paga el combustible más caro del país para sostener su actividad económica.