Argentina / Economía | Comercio de Posadas en caída libre: El CEC señala despidos masivos y una crisis que perfora cualquier piso

El escenario comercial en Posadas, capital de Misiones, ha dejado de ser una señal de alerta para convertirse en una herida abierta que la realidad ya no permite ocultar. Bajo el peso de una recesión que no da tregua, la capital misionera asiste a un desmantelamiento progresivo de sus estructuras de consumo, impulsado por una caída drástica en las ventas y una apertura de importaciones que ha dejado al comerciante local sin defensas. Agustín Gómez, secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio de Posadas, describió un panorama desolador donde los locales que bajan sus persianas y las empresas que activan Procedimientos Preventivos de Crisis son la moneda corriente de un 2026 que castiga con fuerza al sector privado.

La situación en el Hipermercado Libertad es el reflejo más crudo de este naufragio económico. Lo que en 2023 se proyectaba como un plan de expansión con la apertura de formatos de cercanía en los barrios, hoy es una estructura en retirada: el «mini Libertad» cerró sus puertas tras el fracaso de ventas, y la sede central ha iniciado una reconversión forzada que ya se cobró el puesto de cerca de 100 trabajadores. Lejos de detenerse, la sangría continúa, y el gremio advierte que se planea una nueva reducción de personal que afectaría a otros 40 empleados con el único fin de achicar costos ante un mercado interno que se ha pulverizado.

Para el Centro de Empleados de Comercio, el diagnóstico es claro: se trata de un cóctel explosivo que combina el desplome del poder adquisitivo con la nueva dinámica fronteriza. Con el puente «dado vuelta», el flujo de capitales se escapa hacia Paraguay y Brasil, mientras que la entrada de productos importados termina de asfixiar a las firmas que aún intentan sostener el empleo formal. «Vemos todos los días comercios que cierran y empresas con dificultades para afrontar salarios», alertó Gómez, subrayando que la estabilidad laboral se ha vuelto un lujo difícil de mantener en medio de una competencia externa que el contexto local no puede absorber.

Este proceso de ajuste no solo afecta a las grandes superficies, sino que se derrama sobre todo el tejido mercantil de la ciudad. El recurso de los Procedimientos Preventivos de Crisis ya no es una herramienta excepcional, sino el último refugio de las empresas para intentar reestructurarse antes del cierre definitivo. La realidad es que, a pesar de los intentos por incorporar servicios como cines o cadenas de comida para traccionar público, el consumo no reacciona porque el bolsillo de los posadeños ha quedado completamente rezagado frente a la inflación y el costo de vida en la frontera.

Finalmente, el gremio advierte que el panorama es de una complejidad creciente y que el sector comercial todavía no ha encontrado su piso. La combinación de menores ventas, costos fijos en ascenso y una apertura económica que ignora las asimetrías particulares de Misiones pone en riesgo miles de familias que dependen del comercio como motor principal de la economía regional. La crisis ya no se puede tapar; está a la vista de cualquiera que camine por las calles de una ciudad donde sostener un puesto de trabajo se ha convertido en una batalla diaria contra la incertidumbre.