Esta situación, denunciada por la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), ha llevado a la convocatoria de un paro total de actividades por una semana, comenzando el próximo 16 de marzo. Clara Chevalier, secretaria general del gremio, advirtió en declaraciones a Radio UP que la falta de respuestas oficiales está provocando un «desgranamiento» de profesionales que ya no pueden sostener la tarea docente por razones estrictamente económicas.
El panorama salarial descrito por la dirigencia gremial muestra que la mayoría de la planta docente percibe haberes congelados de 250 mil pesos desde hace un año. Esta cifra resulta insuficiente para cubrir los costos mínimos de traslado y subsistencia, lo que empuja a los académicos a abandonar las aulas o solicitar licencias para volcarse a otras actividades. Según Chevalier, profesiones como la ingeniería, la informática o la salud encuentran hoy mejores remuneraciones en el sector privado o incluso en tareas informales como el reparto o el transporte privado, lo que dificulta enormemente el reemplazo de cargos con formación específica.
Ante este escenario, la CONADU ha diseñado un plan de lucha que no se agota en la huelga de la próxima semana. Entre las medidas aprobadas se encuentra la instalación de una carpa itinerante que recorrerá distintos puntos del país para visibilizar la situación de la universidad pública. El objetivo final de la comunidad educativa, que incluye a personal no docente y federaciones estudiantiles, es confluir en una nueva Marcha Federal Universitaria que replique el respaldo social histórico hacia estas instituciones.
La tensión escaló en los últimos días tras la presentación de un proyecto de reforma de la Ley de Financiamiento por parte del Ejecutivo. Desde el sector sindical señalan que dicha iniciativa ataca los pilares de la normativa vigente al omitir una respuesta concreta para el rubro salarial, el cual representa el 90% del presupuesto universitario total. Chevalier advirtió que, de avanzar el tratamiento legislativo de esta reforma en los términos actuales, el plenario de la federación —que se encuentra en sesión permanente— podría convocar a un paro por tiempo indeterminado en todas las casas de altos estudios.
Pese al discurso oficial que cuestiona el funcionamiento de las universidades, el frente sindical mantiene la unidad y apuesta al apoyo de la sociedad civil. Chevalier destacó que en el contacto diario con alumnos y vecinos no se percibe una duda sobre la legitimidad del sistema, sino un reconocimiento a su rol transformador. Por el momento, la medida de fuerza confirmada se extenderá del 16 al 21 de marzo, a la espera de una convocatoria paritaria que logre recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores del sector. (Con información de Radio UP)

