En una entrevista concedida al programa El Aire de las Misiones de FM 89.3 Santa María de las Misiones, el dirigente detalló que la industria maderera se encuentra asfixiada por una combinación de capacidad ociosa, falta de rentabilidad y una presión de costos que no da tregua. Según Bongers, el precio de la potencia energética contratada alcanzó un aumento del 600% en el último año, una cifra que calificó como «una barbaridad» y que golpea directamente la supervivencia de los aserraderos en la región.
La crisis se manifiesta con fuerza en el mercado interno, donde la reactivación brilla por su ausencia y las pocas ventas realizadas se sostienen bajo condiciones financieras extremas. Los empresarios del sector están aceptando cheques a plazos que llegan hasta los 150 días para intentar movilizar el stock acumulado, asumiendo un riesgo financiero que compromete la cadena de pagos.
Enrique Bongers señaló que, a pesar de que los costos operativos se dispararon, el precio de la madera permanece estancado desde hace más de un año, lo que obliga a muchas plantas a trabajar por debajo de su capacidad o incluso a mantener líneas de producción frenadas tras el receso veraniego.
El escenario internacional tampoco ofrece un alivio significativo, ya que las exportaciones hacia mercados como Centroamérica, Asia o Estados Unidos se realizan con precios muy bajos que apenas cubren los costos. El titular de AMADAYAP admitió que hoy se produce «prácticamente para sostener la fuente laboral» más que por una búsqueda de ganancia real, evidenciando el compromiso del sector por evitar despidos masivos. Sin embargo, advirtió que la falta de competitividad cambiaria es un obstáculo insalvable para muchos, sugiriendo que con un dólar cercano a los 1.600 pesos la ecuación económica permitiría compensar los aumentos internos y cerrar números más equilibrados.
Ante la profundidad del bache económico, la posibilidad de presentar procedimientos preventivos de crisis ha comenzado a circular con fuerza en las reuniones de la cámara maderera. Si bien ninguna empresa asociada ha tomado la decisión final de ejecutar esta herramienta legal, el debate refleja el agotamiento de las reservas financieras de las pymes locales. Bongers explicó que, aunque el preventivo permite reorganizar la estructura laboral, también cierra las puertas al crédito bancario, un recurso vital en momentos donde la liquidez es nula y la carga impositiva nacional, provincial y municipal pesa más que nunca.
Finalmente, el dirigente lamentó que las economías regionales, y específicamente la forestoindustria, parezcan haber quedado fuera de la agenda de prioridades de las políticas públicas actuales. Advirtió que, de no mediar una baja impositiva o medidas que recuperen la competitividad, los pequeños aserraderos corren el riesgo de desaparecer, tal como ocurrió en procesos de concentración industrial en países vecinos. La subsistencia de la actividad en Misiones depende hoy de una revisión urgente del esquema tributario y de los costos fijos de energía que permiten a las empresas navegar este contexto de incertidumbre.
Enrique Bongers señaló que, a pesar de que los costos operativos se dispararon, el precio de la madera permanece estancado desde hace más de un año, lo que obliga a muchas plantas a trabajar por debajo de su capacidad o incluso a mantener líneas de producción frenadas tras el receso veraniego.
