Argentina / Economía | Freno de mano: Producción automotriz se desplomó un 30% en el inicio de 2026

La industria automotriz argentina arrancó el año con las luces de emergencia encendidas tras confirmarse que la producción nacional sufrió una estrepitosa caída del 30,1% interanual durante enero, un dato que expone la fragilidad del sector en un contexto de apertura de importaciones y enfriamiento de la actividad.

Según el último reporte de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), las terminales locales fabricaron apenas 20.998 unidades en el primer mes de 2026, lo que representa no solo un retroceso frente al año pasado, sino también una baja del 20,7% respecto a diciembre, marcando un escenario de incertidumbre para una de las ramas más dinámicas de la economía nacional bajo la gestión del presidente ultraderechista Javier Milei.

El desplome productivo responde a una combinación de factores operativos y coyunturales que paralizaron las líneas de montaje durante buena parte del mes. ADEFA explicó que hubo tres días hábiles menos de actividad en comparación con enero de 2025, debido a que varias plantas decidieron trasladar sus paradas por vacaciones —que históricamente se concentraban en diciembre— al primer mes del año. A esto se sumaron las necesarias adecuaciones técnicas en las infraestructuras para la incorporación de nuevos modelos, un proceso que, aunque apunta al futuro, redujo el promedio diario de fabricación a 1.750 unidades, una cifra significativamente menor a la capacidad instalada del sector.

El frente externo tampoco ofreció alivio para las terminales argentinas, ya que las exportaciones se hundieron un 51% en comparación con diciembre y un 12,3% en términos interanuales. Con solo 9.759 vehículos enviados al exterior, el sector enfrenta un escenario internacional hostil, caracterizado por una feroz transformación tecnológica y por políticas proteccionistas en mercados clave que antes eran destinos seguros para el sello «Made in Argentina». Esta pérdida de terreno en los mercados globales obliga a las empresas a replantear sus estrategias de competitividad frente a una competencia externa que gana terreno tras la desregulación comercial.

En contraste con la parálisis productiva, las ventas mayoristas a la red de concesionarios mostraron una resistencia inesperada al registrar una leve suba interanual del 0,7%, con un total de 34.333 unidades entregadas. Si bien este dato representa una caída del 33,1% respecto al último mes del año pasado, es la única variable que logró mantenerse a flote frente a los números de 2025. Este fenómeno sugiere que, a pesar del derrumbe en la fabricación propia, la red comercial sigue intentando abastecerse, posiblemente apalancada por el ingreso de vehículos importados que ahora fluyen con mayor libertad en el mercado local.

Ante este panorama sombrío, desde ADEFA subrayaron la urgencia de profundizar el trabajo conjunto entre la cadena de valor y el Estado para evitar que el retroceso se vuelva crónico. Rodrigo Pérez Graziano, presidente de la entidad, advirtió que será necesario esperar al cierre del primer trimestre para definir si este desplome es un bache estacional o el inicio de una tendencia de contracción profunda. Mientras tanto, el sector reclama que las provincias y municipios sigan el camino de la reducción impositiva para aliviar la carga sobre las exportaciones, en un intento por recuperar el brillo de una industria que hoy parece avanzar a paso de hombre.